Foto vía Instagram: @cuba_gallery

El cambio histórico en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos podría ser el nuevo motor económico para muchas industrias. Entre ellas, la moda, que recupera guiños de la cotidianidad de más de 11 millones de cubanos que viven rodeados de ilimitadas referencias estilísticas.

Después de 50 años de distanciamiento económico, político y cultural, la isla de Cuba y el gigante estadounidense se sientan para apretarse las manos mientras se sonríen y prometen mirar al futuro con optimismo y afán de crecimiento. Obama y Castro (Raúl) hablan de diplomacia y de una nueva etapa en las relaciones entre ambos países intuyendo el punto y aparte que ese encuentro provocará en la cuentas de resultados de miles de empresas. Mientras la moda y su búsqueda de una nueva inspiración con entumecidos profesionales y saturadas plataformas sociales se agota, Cuba vuelve a soplar aire fresco para nuevos experimentos textiles, editoriales y comerciales.

Para Karelia Vázquez, cubana de nacimiento y residente en España hace 15 años trabajando para Marie Claire y El País Semanal dónde tiene su propio blog http://blogs.elpais.com/antiguru/ «esta inspiración es la visión idealizada que existe de Cuba en Europa, quizás un poco colonial». Afirmación en la que hay puntos coincidentes en la reflexión del diseñador malagueño Raúl Salado (www.raulsalado.com), quién asegura que las referencias a Cuba se justifican porque  «volvemos a mirar a la Isla con ilusión y eso provoca que su tradición, colorido y mestizaje nos inspiren, aunque considero que ya ocurría antes con todas esas flores y estampados a la vez que sucedió con la tendencias de los neutros».

Lo que queda claro es que las opciones con inmensas, aunque no solo para la ropa y los accesorios. También el maquillaje podría evidenciar este cambio diplomático, aunque Jaime Hernández (www.jaimehp.com), maquillador y peluquero, asegura que «Cuba siempre ha sido una inspiración para todos hace muchos años. Sin embargo, han tenido años de aislamiento muy duro que han afectado a su creatividad por falta de referencias. Recuerdo que muchas mujeres antes se maquillaban las piernas para parecer que llevaban medias y se pintaban la costura con un lápiz negro. La Cuba de los años 40 será siempre una referencia en la moda y el maquillaje. Los cubanos y su estética también tienen mucho de los clubes de Chicago, aunque ellos lo adaptaron a su estilo de vida».

Por todo ello, el color, el clima y esa fantasía de «isla misteriosa» regresan con fuerza principalmente al trabajo de diseñadores cubanos afincados en Estados Unidos, como Isabel Toledo, Narciso Rodríguez o Tracey Reese, aunque también en otros como Zac Posen, Michael Kors o Versace, marca que presentó una colección masculina para la pasada primavera 2015 con evidentes referencias a la Isla: hojas de palma, tonos azul océano o arena y un homenaje a la arquitectura de La Habana, como ocurrió igualmente en la colección de Balmain para la actual temporada estival.

Destination CUBA. ?? @WMag @Edward_Enninful

Una foto publicada por Joan Smalls (@joansmalls) el

Pero, tal y como apuntaba la periodista Vanessa Friedman en su blog de The New York Times: «¿Hablamos de Cuba como de una mujer melancólica que no quiere pensar que la vida de la Isla se vive fuera de ella?». Karelia Vázquez parece coincidir con ella: «Si miras un editorial de moda hecho en La Habana, la estética no tiene mucho que ver con los gustos de los cubanos, que son espantosos mayormente y muy marcados por lo peor del estilo de Miami. La moda de Cuba entra en esa tendencia de dignificar la decadencia, algo similar a lo que se ha hecho con las favelas de Brasil. Ahora parece que la corriente es posar ante las ruinas de edificios emblemáticos de La Habana que están a punto de derrumbarse tras 56 años sin ser reparados». Sobre ello, el diseñador Narciso Rodríguez afirma que «Cuba siempre estará presente en el romance que mantengo con la moda, pero mis patrones son americanos porque vivo en Nueva York y es inviable que la ciudad haya calado en mi trabajo».

 

Lo cierto es que la moda trata de crear fantasías y que los canales para llegar hasta ellas son múltiples, aunque vivamos una época moribunda para encontrarlas. Si antes fue China, África o incluso España, parece que el turno de Cuba regresa porque sus múltiples elementos referenciales en realidad nunca desaparecieron, «solo vivieron un paréntesis», como dice el maquillador Jaime Hernández. Habrá que esperar a conocer si los efectos que este «alto el fuego» con Estados Unidos no acaba por destruir la autenticidad que industrias como la turística o la textil  encontraban en la isla caribeña.

@AdrianaLima takes Havana in W’s September issue. Photo by #AlasdairMcLellan, styled by @Edward_Enninful.Una foto publicada por W magazine (@wmag) el

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