Autor: David Lorenzo

Cada vez que pensamos en un museo siempre se nos viene a la cabeza lo mismo: arte (pintura, escultura) o esos grandes museos que tienen de todo un poco (caso del British Museum). Sin embargo, en los últimos años se ha producido un boom del que han nacido más y más museos sobre cualquier temática, incluso de las cosas más frikis que nos podamos esperar. Estos solo son algunos de los más raros que nos podemos encontrar en Europa (que en el resto del mundo hay muchos más):

1. Casa museo Ratón Pérez (Madrid, España). En la capital de España existe un peculiar museo muy pequeño de tamaño pero que cuenta una gran historia: la del Ratón Pérez y su trabajo de llevarse los dientes de los niños cuando se les caen (ya hablamos de la historia en otro artículo). Aquí uno puede conocer cómo era cuando su autor Luis Coloma escribió sobre él, cuadros de su familia y una colección de regalos que ha recibido de otros ratones famosos del mundo como Mickey Mouse. También existe la posibilidad de comprar algunos recuerdos en la tienda de regalos, que van desde monedas a certificados de caída del diente, entre otras sorpresas. Como es obvio, el museo está pensado para familias con hijos interesados en que sus pequeños aprendan a mantener limpios sus dientes y conozcan un poco de la historia del hada de los dientes de España. Más información en: casamuseoratonperez.es

Casa museo Ratón Pérez
Casa museo Ratón Pérez

2. Museo de Alien (Gruyères, Austria). En una bellísima casa medieval se localiza uno de los museos más extraños de Europa. Se trata del museo HR Giger (su nombre original) y en él se presentan las obras de Hans Ruedi Giger, artista gráfico y escultor que destaca por participar en películas como Alien. Además de encontrarnos con obras de Giger, como imágenes y maquetas, también hay exposiciones temporales de otros autores. El museo nos impresiona desde la entrada, ya que está totalmente decorado por el mismo Giger y seguramente pondrá los pelos de punta a más de uno. A diferencia del museo del Ratón Pérez, no parece el más recomendado para ir con niños… salvo que queramos traumatizarlos de por vida. Más información en (página web disponible en inglés*): http://www.hrgigermuseum.com/tmb1_584280_201502080311333. Museo Fúnebre (Viena, Austria). Si a algunos nos pudiera horrorizar el museo de HR Gigier qué decir del Bestattungsmuseum am Wiener Zentralfriedhof o Museo Fúnebre en el cementerio central de Viena (¿qué mejor lugar para un museo de la muerte que un cementerio?). Sinceramente dudo que sean muchos los que no hayan deducido lo que nos podemos encontrar expuesto: todo tipo de ataúdes (de cualquier modelo y color), cuadros temáticos, carros fúnebres de época, objetos usados para la liturgia de la muerte (crucifijos, ropa, etc.) y así hasta 250 objetos mortuorios. A pesar de encontrarse en un antiguo depósito de cadáveres dentro del cementerio central (hasta el propio edificio donde se localiza el museo es un lugar horripilante) las instalaciones están remodeladas y son modernas, contando el museo con cierto grado de interactividad y multimedia que ameniza más la visita. Más información en (página web solo disponible en alemán): http://www.bestattungsmuseum.at/eportal2/

En este museo puedes experimentar la sensación de estar en tu propio sarcófago (?)

4. Museo del demonio (Kaunas, Lituania). Este es el último museo macabro que vamos a incluir en este artículo, prometido. Choca bastante que en una ciudad tan bonita como Kaunas podamos encontrarnos con un museo tan estrafalario como este y sin embargo tan interesante y morboso. El nombre original es el de Žmuidzinavičius (nombre del coleccionista que donó las primeras obras) o Velnių Muziejus y su colección se compone de esculturas de demonios talladas en cualquier parte del mundo (máscaras de cuerpo completo, medio cuerpo, etc.), presentándose una curiosa recopilación de obras que nos permite ver cuál es la forma de representar al maligno en diferentes lugares y culturas. Además de obras relacionadas con la religiosidad y mitología, aparecen algunas representaciones más políticas, como es el caso de una escultura en la que se refleja a Hitler y a Stalin con forma de demonio. También en el museo existe una interesante colección de artesanía local. Más información en (página web disponible en inglés): http://www.muziejai.lt/Kaunas/zmuidz_muziejus.en.htm

Escultura del Museo del Demonio

5. Museo de la mierda (Castelbosco, Italia). Perdón por ser tan escatológico pero este es su nombre literal (Museo Della Merda en italiano) y en él, lo que podemos encontrarnos es, pues precisamente eso, mierda. El museo es una provocación (muy a la italiana) e intenta romper el tabú que hay sobre los excrementos, tanto humanos como animales. La instalación además es educativa porque presenta los innumerables usos que puede tener el uso de los detritus animales para la elaboración de fertilizantes, material de construcción e incluso energía y hablarnos un poco de su uso en el pasado (donde incluso llegaba a usarse seca para hacer fuego). La idea viene de mano del ganadero Gianantonio Locatelli, dueño de una explotación vaquera con más de 2500 reses que ya estaba cansado de no saber qué hacer con los excrementos de sus animales. Más información en (página web disponible en inglés): http://theshitmuseum.org/

En este museo preferimos poner imágenes lejanas

6. Museo de las Falsificaciones (París, Francia). Que no se alarme nadie, el museo no quiere que nos hagamos fanáticos de las falsificaciones sino enseñar a la gente a diferenciar entre una marca original de otra que no es más que una burda imitación. El Musée de la Contrefaçon nos permite comparar entre un objeto real y otro falsificado en sus exposiciones con el fin de que vayamos educando nuestro ojo. En el museo nos podemos encontrar de todo: desde ropa a joyas (especialmente relojes) y productos de lujo hasta los más cotidianos. Para entrar, solo tenemos que cumplir con dos requisitos (además de ir en el horario de apertura, claro está): no llevar a menores de 8 años y llamar a la puerta para entrar (ya que parece que suele estar cerrada, haciendo pensar a la gente erróneamente que no se puede visitar el museo). Más información en (página web solo disponible en francés): http://musee-contrefacon.com/

Un ejemplo de falsificación del museo. Algunas no soy muy logradas.
Un ejemplo de falsificación del museo. Algunas no soy muy logradas.

7. Museo del Currywurst (Berlín, Alemania). Muchos se preguntarán que qué es eso del currywurst y por qué tiene un museo. Lo primero es más fácil de explicar que lo segundo porque el currywurst no es más que la unión de un producto oriental (el curry) con algo típicamente alemán (la salchicha o wurst). Los ingredientes de este plato popular que podemos comprar en muchos de los puestos callejeros de Alemania son: una salchicha a la que se le incluye salsa de tomate y curry en polvo, acompañada por pan. El museo nos cuenta un poco la historia de este plato, además de encontrarnos ¡con una mascota que es una salchicha! El museo es bastante friki pero si tenemos un rato libre en Berlín, ¿por qué no hacerle una visita? Más información en (página web disponible en inglés): http://currywurstmuseum.com/en/

El museo cuenta con simpática mascota y todo...
El museo cuenta con simpática mascota y todo…

8. Museo del Botijo (Villena, España). Pocas cosas son tan españolas como el botijo, de eso no hay duda. Aunque a lo largo del país podemos encontrarnos pequeños museos de este tipo, posiblemente el de Toral de los Guzmanes es el más grande e interesante, pues ha logrado entrar en el Libro Guinness de los Récords en 2008 por tener la mayor colección mundial de botijos (más de 2000 piezas). En este peculiar museo no solo nos encontraremos el botijo de barro tradicional español, sino también otros que son verdaderamente preciosos, con formas completamente diferentes y que seguro nos dejará impresionados. Además de botijos españoles también hay de otras partes del mundo como Rusia, Argentina, Colombia, México, Chile, Marruecos, Francia, Portugal, Italia y otros tantos países más. El museo fue fundado en el año 2001 por Gil-Gibernau, quien había comenzado su colección desde 1991 y que sigue creciendo. Más información en (página web en construcción): http://www.museo-del-botijo.com/

Hay botijos de todo tipo, formas, tamaños y colores
Hay botijos de todo tipo, formas, tamaños y colores

9. Museo de los collares de Perro (Leeds, Reino Unido). Por si ya teníamos bastante con los museos anteriores, en Reino Unido tampoco se quedan atrás que digamos. Nada menos que en el castillo del pueblo de Leeds podemos encontrarnos con este curioso y peculiar museo, donde se encuentra una de las colecciones más importantes de collares de perro (más de 130 distintos) del mundo, teniendo muchos de ellos más de 500 años de antigüedad (casi nada) y siendo los más antiguos los del siglo XV. No solo se exponen destacados collares de fabricación británica (renacentistas, barrocos y victorianos) sino también alemanes y austriacos, entre otros países, fabricados en distintos materiales como el hierro y el cuero. La colección fue una donación realizada por la señora Gertrudis Hunt, quien había reunido estos collares junto a su marido (sí, hay gente que colecciona este tipo de cosas en el mundo). En el castillo podrás realizar otras actividades divertidas solo o en familia e incluso podrás casarte.      Más información en (página web solo disponible en inglés): http://www.leeds-castle.com/Attractions/The+Dog+Collar+Museum

Museo de collares de perro
Museo de collares de perro

10. Museo de la patata/papa frita (Brujas, Bélgica). Visitar la histórica y bella ciudad de Brujas no es sinónimo de visitar edificios y museos históricos en exclusividad. La Venecia del Norte (como algunos la llaman) también tiene un espacio para museos diferentes como es el Friet Museum. Aunque para algunos resulte llamativo y para otros solamente ridículo, el museo intenta acabar con un conflicto histórico entre Bélgica, Francia y Holanda: en qué país se inventaron de las patatas fritas. Realmente el museo es bastante didáctico puesto que nos enseña la historia de la patata desde su descubrimiento en América hasta la llegada a Europa, los tipos de patatas que nos podemos encontrar por el mundo (algunas de ellas de colores como el violeta o naranja) y el proceso de preparación tanto de la patata natural como el que se realiza para producir la patata congelada. En su tiendita podremos comprar desde llaveros, a postales que sirven como el recuerdo perfecto para llevarle a nuestros amigos y familiares. Más información en(página web disponible en inglés): http://www.frietmuseum.be/en/

El plato estrella del museo
El plato estrella del museo

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