Autor: Armando Pinedo

¿Presentar los premios MTV, lanzar tu nuevo álbum y llenarte la cara de purpurina sin atragantarte en tu último vídeo, y todo en menos de 24 horas? Podría parecer el arranque de un guión de serie B, pero lo cierto es que la última jornada de una de las cantantes más polémicas de los últimos años ha conseguido apabullar, anular y disipar los miles de comentarios sobre su rol como presentadora de los MTV Video Music Awards anoche en Los Ángeles. Miley Cyrus lo tiene todo milimetrado, incluso, el pecho desnudo que en pleno directo regaló a los millones de telespectadores desde las bambalinas del teatro Microsoft antes de enfundarse uno de los dos modelos de la diseñadora española Agatha Ruiz de la Prada que eligió para entregar sendos galardones en una gala donde nada parecía coquetear libremente con la improvisación.

Pero si poco era para su promoción mundial que su nombre haya sido el más pronunciado, aniquilado, criticado y vilipendiado en todos los medios de comunicación del mundo, redes sociales, blogs y plataformas informativas durante el último día de agosto, la cantante tenía planificada la presentación para esta misma mañana, en medio de la resaca de los MTV, de su nuevo álbum Miley&Her Dead Petz. Y como el límite no parece existir en su incorruptible capacidad para aguantar el día después, de entre todos los temas, su casa de discos ha elegido el que responde al nombre de Doo it para abrir o, mejor dicho, mantener el apetito de sus devastadores críticos. Esta vez la lengua de Miley Cyrus, tarjeta de visita casi caduca de todos sus registros, parece que pasa a un segundo plano en un corte de cara que se mantiene encuadrado en los casi cuatro minutos y medio que dura dicho vídeo, donde la cantante juega con miles de diminutas partículas de purpurina, litros de espesa gelatina, leche amarillenta, mermelada de arándanos (o similar) y otros fluidos que dejan libre la imaginación…

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