Foto vía Instagram: @madonna

Autor: Armando Pinedo

La directora de vestuario de Rebel Heart, la gira que en unas horas comienza en la ciudad canadiense con la cantante Madonna, lo tenía claro. “Cuando vi la colección de Alessando Michelle para Gucci supe que tenía que ser el encargado de firmar el atuendo que Madonna llevaría para cantar y bailar la versión más flamenca de La Isla Bonita”, revela Arianne Phillips en la entrevista que hoy ha concedido para WWD.com acerca de todo el conglomerado que supone vestir a Madonna en una gira mundial y a sus veinte bailarines.

No se trata de cerrar acuerdos con un grupo de creadores. Lo de Madonna va más allá, e implica mantener profundas conversaciones entre su público y la industria de la moda a través de su vestuario. “Ella abrió los ojos a una nueva forma de utilizar prendas para manifestar nuestra forma de ser o pensar. Le debemos mucho por ello”, afirma Jeremy Scott, director creativo de Moschino, una de las grandes marcas que tendrán una potente presencia en todos los conciertos. “Es icónica, es maravillosa, y me siento afortunado por trabajar con ella”, también contaba recientemente Alexander Wang al anunciar que trabajaría en la colección que la cantante lucirá en Rebel Heart. “Ella sabe cantar y moverse con mucha armonía, es sorprendente ver cómo establece un diálogo tan potente con la moda en cada una de sus actuaciones”, puntualiza el ex director creativo de Balenciaga, quien, además, hoy mismo ha anunciado su colaboración con la marca de agua Evian.

El caso de Gucci es aún más notable. Según aclara Phillips, “hace unos meses escuché a todo el mundo hablar del sorprendente cambio que este romano de 42 años estaba organizando en la marca italiana, así que tuve una reunión con él y enseguida intuí que era el perfecto creador del vestuario que abriría el show en Montreal”. Pero es verdad que para alguien que, aunque mantuviera una dilatada carrera en la sombra desde hace años, su irrupción en la escena más mediática de la moda quedará marcada por su inmediata colaboración con la cantante más famosa del mundo. “Trabajar con ella ha sido como tomar bocanadas de aire fresco sin freno. Ahora que la conozco y que he podido ver cómo se implica, su visión y su claridad a la hora de definir lo que quiere, entiendo por qué es tan grande”, asegura Michelle, quien hasta la semana pasada aún estaba cerrando algunos detalles de sus diseños para la gira.

Prada y Miu Miu también tiene un papel relevante: la primera con un atuendo que en la marca han definido como un guiño de Madonna al Tokyo más rockero, y en la segunda, con una colección de zapatos que lucirá en todo el tour mundial. En definitiva, se trata de un proceso bidireccional, en el que Madonna apuesta una vez más por un desfile de ropa que no tiene competencia, que marca su apuesta por nuevos y consolidados diseñadores, que mantiene vivo el argumento que hace algunos años manifestó en una entrevista en la revista Interview  sobre por qué una estrella como ella debe y puede poner voz a ciertas colecciones. No obstante, fue en abril cuando se empezó a gestar milimétricamente y sin filtraciones a la prensa la lista de creadores que la vestirían después de una portada de un disco que ya despertó numerosos comentarios en todo el mundo, con una reinterpretación de la propia Madonna sobre la figura de Juana de Arco, fotografiada por Mert Alas y Marcus Pigott. Al fin y al cabo, ella sigue sabiendo cómo mantener el interés mediático como ninguna otra estrella.

No hay comentarios

Dejar una respuesta