7 mitos médicos

7 mitos médicos

Autor: David Lorenzo

Los mitos sobre la salud y la medicina han existido desde el origen del hombre y no parece que hoy en día, a pesar de los avances médicos y de estar viviendo en una sociedad mejor formada educativamente y con un mayor acceso al conocimiento, muchas de estas falsas leyendas vayan a desaparecer.

En ocasiones este tipo de mitos dejan de ser meramente anecdóticos para convertirse en algo peligroso para la salud, como el caso del niño que hace apenas tres meses murió de difteria después de que sus padres se negaran a que tomara las vacunas necesarias al creer que estas serían más dañinas que beneficiosas para él. Ni que hablar de las dietas milagro que han dejado a más de uno con serios problemas médicos, siendo la anemia uno de los más comunes.

Para este artículo nos vamos a basar en el estudio Medical myths (2007) de la pediatra Rachel C. Vreeman y su compañero Aaron E. Carroll, donde intentan romper con algunos mitos médicos que no nos deberíamos creer y que son los siguientes:

1. Debemos beber 8 vasos de agua al día. Es muy común oír hablar sobre el hecho de que estamos continuamente deshidratados y que necesitamos beber aproximadamente 8 vasos de agua o 2,5 litros de agua al día. Aunque es cierto que se necesita una cantidad aproximada de agua al día, es importante destacar que para hidratarnos no es necesario que estemos con la botella de agua a cuestas sino que también podemos encontrarla en los alimentos, como frutas, café, leche, e incluso en bebidas como la cerveza o refrescos. Obviamente esto no es beneficioso para las empresas que venden agua, por lo que no se suele hablar de ello y mucho menos de que su consumo en cantidades excesivas puede ser peligroso (intoxicación por agua o hiponatremia).

Foto vía Instagram; @mirstores
Foto vía Instagram; @mirstores

2. Pelo y uñas siguen creciendo después de la muerte. Encontramos dos versiones sobre este mito: que tanto las uñas como el pelo siguen creciendo hasta la descomposición total del cadáver o que siguen creciendo los posteriores tres días de su fallecimiento. Ninguna de ellas es cierta. Realmente no son estas partes del cuerpo las que crecen sino es nuestra piel, a causa de la deshidratación, la que se contrae de forma que parece que tanto las uñas como el pelo nos van creciendo sin ser así. Por ello, solamente estamos ante una ilusión óptica que se ha convertido en una de las leyendas que más se han expandido sobre nosotros tras nuestro fallecimiento.

3. Solamente usamos el 10% de nuestro cerebro. Otra conocida leyenda muy extendida, tanto que incluso el 2014 se estrenó la película Lucy, que trataba sobre este mito. Dicha teoría surge por primera vez en 1907 y desde ese momento empezó a ser difundida erróneamente, sobre todo durante la primera mitad del siglo XX, aunque a nivel científico esta teoría está más que superada desde hace ya varias décadas. En la actualidad, no resulta extraño encontrarla en algunos libros de auto superación (tan de moda) y defendido por muchas personas que lo usan como ejemplo de cómo se desperdicia la mente humana. Así, todo parece indicar que usamos mucho más que el 10% de la mente, algo que queda demostrado en varios estudios realizados en los que se han estudiado imágenes de nuestro cerebro, hoy en día mejoradas gracias a la resonancia magnética.

Foto Instragram vía: @believe_in_young_people
Foto Instragram vía: @believe_in_young_people

4. Afeitarse el pelo hace que salga con más fuerza. Otro de los grandes clásicos es este y ha sido practicado por muchos hombres que tienen miedo de quedarse calvos dentro de un par de años. Este mito curiosamente ya fue puesto en duda en un ensayo clínico realizado en 1928, donde se observó que el afeitado del pelo no afecta ni en el grosor ni en el nacimiento de nuevo cabello, sobre todo porque no se elimina el pelo de raíz, por lo que es imposible que afecte a su grosor.

5. Leer con poca luz es malo para la vista. ¿Quién cuando se ha puesto a leer no ha colocado cerca una lámpara por miedo a tener que ponerse gafas? Pues parece que esto no es más que otro de los grandes mitos, que según Vreeman y Carrol vienen a causa de la fatiga visual, que nos supone durante un corto periodo de tiempo que tengamos dificultad para enfocar a un punto fijo y que en este proceso reduzcamos el número de parpadeos (que seca nuestra retina) lo que hace que sintamos esa sensación. Aún así, sí que hay que considerar que algunos expertos (aunque no mayoritarios) están empezando a creer que la lectura con escasa iluminación sí que puede afectar a nuestra visión de manera permanente, lo que al menos obliga a seguir haciendo más estudios sobre esta materia. De esta forma, mejor que será que mantengamos cerca la lámpara… por si acaso.

Foto Instagram vía: @ivannah_mh
Foto Instagram vía: @ivannah_mh

6. Comer pavo hace que la gente tenga sueño. Sinceramente jamás he escuchado nada sobre este mito, por lo que quizás se trate de una leyenda más común en Estados Unidos o en los países anglosajones que en España. De ella se afirma que consumir pavo puede producir somnolencia, por lo que se entiende que el mejor momento para comerlo es en la cena (para ayudar a dormir) y que no es recomendable conducir tras haber consumido pavo. Aunque el pavo contiene triptófano (aminoácido esencial del que se ha descubierto que es útil en grandes cantidades para incitar al sueño) no contiene mucho más que otros productos como la carne de cerdo o queso, que contienen incluso más triptófano que el pavo. Una posibilidad es que generalmente el consumo de pavo está relacionado con el consumo de hidratos de carbono, que sí que favorecen la somnolencia.

7. Los móviles crean interferencias en los hospitales. No hay estudios serios que parezcan demostrar que un teléfono móvil pueda interferir con la maquinaria de un hospital, poniendo en peligro o incluso suponiéndole la muerte a algún paciente. Siempre hay gente que con este miedo, suele apagar sus teléfonos antes de acceder a la planta donde tiene a su familiar enfermo e incluso en Estados Unidos hay hospitales que han llegado a prohibir su uso mientras una persona esté en el edificio. Sin embargo, no hay nada que temer puesto que, aunque han existido algunos casos aislados solamente, según un estudio del Reino Unido, los móviles interfieren un 4% con los aparatos de un hospital e incluso en un estudio del 2007 no se detectó ninguna interferencia entre máquina y teléfono.

Para saber más:

  • Carrol, Aaron; Vreeman, Rachel Don’t Swallow Yout Gum!: Myths, Half-Truths, and Outright Lies About Your Body and Health Paperback. Nueva York: St. Martin’s Griffin, 2009
Licenciado y apasionado por la historia. Me encanta escribir artículos sobre curiosidades históricas. También de temas que llamen la atención que voy encontrando por aquí y por allá.

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