Autora: Virginia Martínez

En el año 2011 tomó una decisión que le cambió la vida. La periodista Alicia Sornosa se subió a su moto y tras un año y medio de viaje por todos los continentes, se convirtió en la primera mujer de habla hispana en dar la vuelta al mundo en moto. 76.000 km, 10.000 litros de gasolina, 10 cambios de neumático y muchas experiencias que compartió con sus seguidores en las redes sociales. Desde entonces no ha abandonado la moto y ha realizado otros grandes viajes, como las Rutas Míticas en América del Sur y un Madrid-Tokio. Actualmente es la imagen de Ducati Scrambler en España y hemos podido charlar con ella durante su visita a Tenerife para participar en el Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventuras Periplo de El Puerto de la Cruz.

En el año 2011, el aventurero y motero Miquel Silvestre te propuso acompañarle en la Ruta de los Exploradores Olvidados para que le llevaras la comunicación, y de paso convertirte en la primera mujer de habla hispana en dar la vuelta al mundo en moto. Unos años antes te habías comprado una, ¿ya habías pensado en hacer algo parecido?
No, nunca me lo había planteado. A mí lo que me gustaba era navegar y soñaba con dar la vuelta al mundo en un velero. No pensé nunca que podía hacer lo mismo en moto, pero Miquel Silvestre me dio la oportunidad de trabajar para él, empezar un viaje y al final lo conseguí. La BMW F-650 GS me la compré porque quería una moto que tuviera una maleta detrás pero que no pareciera la moto del Telepizza. De las motos que vi, ésa me pareció la más bonita. Además, era una moto especial, de chasis bajo, y como yo soy pequeñaja, me iba bien.

Tuviste tres meses para preparar el viaje, ¿cómo lo hiciste?
Fue una locura. Lo que tenía claro era mi equipaje, porque en moto vas con la ropa de la moto, y con llevar luego unos vaqueros, unas chancletas y cuatro camisetas es suficiente. Pero lo más difícil fue obtener el dinero –de hecho no conseguí todo el necesario-, patrocinadores e interesar a los medios de comunicación por la aventura que iba a empezar, y que se creyeran que la iba a terminar. Eso me costó mucho, aunque tuve ayuda de muchas personas y empresas que confiaron en mi proyecto. Es difícil conseguir dinero para empezar, pero por el camino surgen nuevas ayudas y propuestas. Por ejemplo, cuando llegué a Estados Unidos, a través de unos amigos conseguí un trabajo en Twenergy, escribiendo artículos sobre medio ambiente y ecología, y con el dinero pude seguir viajando.Alaska Alicia y cartel!!

Viajaste con Miquel por África y Asia. En La India os separasteis, y sola fuiste a Australia y luego a América del Norte y América del Sur. ¿En un principio tenías pensado acompañarle todo el camino o separarte en algún momento?
En principio tenía pensado seguir con él. Pero nos dimos cuenta de que éramos incompatibles. A mí no me gusta su forma de viajar y a él le gusta más ir solo, así que decidimos ir cada uno por su lado. Yo me hubiera ido por mi cuenta antes, pero mi familia no me dejó. Me decían: “en medio de África no te puedes quedar sola en ningún sitio”. Así que aguanté un poco más.

¿Te gusta más viajar sola o acompañada?
Me gusta más viajar sola que mal acompañada. Pero si estoy bien acompañada, disfruto mucho el viaje. Son viajes distintos. Cuando vas solo es más introspectivo, te da más tiempo a pensar en todo, y es más cómodo porque haces lo que te da la gana, cuando quieres y no tienes que dar explicaciones a nadie. La desventaja es que se te pasan muchas cosas por alto y no puedes compartir tus impresiones con un compañero. El viaje acompañado enriquece mucho. Aunque la gente dice que cuando vas solo te integras mejor, a mí la gente se me ha acercado igual cuando he viajado sola o acompañada. Yo disfruto con momentos de libertad y soledad, pero me encanta poder tomarme una cerveza mientras charlo con alguien de lo que hemos visto, comparar las fotos… Además, los momentos de sufrimiento con la moto son más fáciles de llevar con alguien al lado.

¿Qué aporta la moto en un viaje?
Para mí, la moto es el mejor medio de transporte para viajar. En bicicleta necesitas estar en buena forma física y es muy limitado el espacio que avanzas al día. Andando, mucho más. En transporte público sólo puedes moverte en su área de circulación, y en coche no eres tan accesible como en una moto porque vas en una burbuja, con tu olor, tu música, tu temperatura ideal… y nadie se mete en tu coche para preguntarte nada. En cambio, con la moto te adentras en el paisaje. Si huele bien, hueles bien; si huele mal, hueles mal; si llueve, te mojas; si hace frío, pasas frío; y si hace calor, sudas mucho. También tiene la emoción de llegar a esos lugares donde no llegan otros medios de transporte. A cambio de sufrir el camino, despiertas mucha simpatía entre todo el mundo, porque eres alguien que ha llegado hasta donde están ellos, y ellos saben lo difícil que es llegar a su pueblo. Además, eres una persona cien por cien accesible. Todo el mundo te rodea, te toca, te hace preguntas… y lo único que te separa de ellos es una visera muy pequeña que enseguida te la levantas.

¿Cuál fue la etapa más dura?
En África. Lo pasé fatal en la Moyale Road, que es una pista de 700 km que une la frontera de Etiopía con la capital de Kenia, Nairobi. Ahora la están asfaltando, pero siempre ha sido un top ten de los endureros más valientes. Es muy complicada porque tiene todo tipo de firmes: tierra, piedras incrustadas, piedras picudas, baches, agujeros, arena, grietas, carretera triturada, roderas, barro… Yo acaba de empezar el viaje, llevaba dos meses escasos, y no tenía experiencia en esos terrenos. Además, mi moto iba muy cargada y no era la más adecuada para ese tipo de camino. Lloré muchísimo, sobre todo por la impotencia de no saberlo hacer bien, pero al final lo conseguí.IMG_3992

¿Y en qué país has disfrutado más? ¿Y cuál fue la carretera más espectacular?
Es difícil elegir, porque todos los países te enseñan y te sorprenden. Pero, por ejemplo, Etiopía fue uno de los que más me gustó, porque no me lo esperaba así. Lo vi verde, con montañas, con gente muy particular y agradable. Tengo ganas de volver. En cuanto a las carreteras, una de las más impresionantes que he conocido ha sido la Carretera de la Muerte, o Camino a Los Yungas, en Bolivia. Está inserta en un paisaje impresionante, con cortados, selva tropical, cataratas…

En tus viajes siempre están presentes el compromiso social y la ayuda humanitaria, ¿cómo surge esta idea de ayudar a los demás en tus rutas?
Fue en mi vuelta al mundo. Cuando llegué a México, donde por fin pude hablar en español, me pidieron que visitara un hospital de oncología infantil y pusiera alguno de mis vídeos para entretener a los niños y a los padres. Me sentí muy bien haciéndolo, fue como devolver el rollo que yo tenía con el viaje. Fue ahí cuando me dije que lo que estaba haciendo servía para algo y empezó mi afán por llevar la ayuda en cada viaje. Siempre recaudo fondos para asociaciones, ONGs, doy conferencias, visito pueblos recónditos… El año pasado, por ejemplo, en mi viaje España-Japón, recaudé y llevé dinero al centro de niños con la enfermedad de huesos de cristal en Ulan Bator.

¿De qué forma te cambió el viaje a la vuelta al mundo?
Ahora soy una persona mucho más optimista y estoy mucho más contenta con la vida que tengo. Todo lo que tengo lo aprecio mil veces más, porque te das cuenta de lo que otros carecen y a ti te sobra. El viaje te transforma en una persona más humana y cercana. El viaje te enseña que no te hacen falta tantas cosas para vivir, que la vida tiene que ser mucho más ligera de equipaje, que hay que echar una mano a los demás… Los viajes te hacen ser mejor persona.

Actualmente eres la imagen de Ducati Scrambler en España, ¿qué proyectos estás ideando?
He tenido mucha suerte que hayan contado conmigo para que sea la imagen de Ducati Scrambler en España, y en el 2016 espero poder hacer un viaje por Centro América, más despacito que en la vuelta al mundo, y también me gustaría recorrer Tailandia, Laos y Camboya. Los proyectos los propongo yo, pero siempre bajo la línea de Ducati y el modelo Scrambler, que es una moto para gente joven, para disfrutar en compañía, hacer viajes no muy largos, para divertirse y combinarla con otras actividades.

Sigues siendo la primera y única mujer de habla hispana que ha dado la vuelta al mundo en moto, ¿por qué ninguna otra mujer ha seguido tus pasos?
No lo sé. Creo que por tiempo. Yo he tenido la suerte de que me ha pillado en un momento de mi vida en que yo tenía claro que no iba a tener hijos. También es cierto que las mujeres tenemos encima muchos prejuicios, y nos dicen mucho que no. Deberíamos romper esas barreras y atrevernos a viajar solas.

¿Qué ventajas tiene ser mujer y viajera?
Ser mujer viajera es una ventaja porque te abren las puertas de todas las casas. No damos miedo, como si lo puede dar un hombre de viaje, que vaya sucio y con la barba de tres días. Nosotras, entre mujeres nos entendemos, y los hombres te tratan como si fueras su hija, su hermana o su mujer. Te tratan fenomenal. Por otro lado, las mujeres somos mucho más resistentes física y psicológicamente que los hombres. Tenemos todo a nuestro favor para viajar.top of the montain 4000 m

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