Foto: Salvador Aznar

Autor: Salvador Aznar

Los desiertos, esas enormes masas de tierra inhóspita, que ocupan casi un cuarto de la superficie terrestre, y en cuyos desolados paisaje de arenas y piedras resquebrajadas, la vida se convierte en hazaña, sigue atrayendo a todo tipo de viajeros y aventureros.

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Foto: Salvador Aznar

Desde estos solitarios y áridos escenarios, de temperaturas extremas, donde la presencia de agua es nula ó casi nula, han surgido a través de los tiempos, múltiples historias, personajes y leyendas, que han permanecido en la memoria colectiva, transmitidas verbalmente por sus escasos habitantes y por el viento.

Uno de los personajes más conocidos por el mundo occidental, entre todas estas leyendas de desiertos, fue el arqueólogo, escritor y oficial del Ejército Británico, Thomas Edward Lawrence, más conocido como Lawrence de Arabia, que estableció su centro operativo durante la Rebelión árabe de 1917, en el desierto de Wadi Rum.

Foto: Salvador Aznar
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Situado al sur de Jordania, este extenso y rojizo desierto de piedra y arenisca, que enamoró a Lawrence, el legendario héroe del Imperio. Es sin lugar a dudas un lugar de increíbles paisajes, que en la inmensidad de sus silencios, invita al recogimiento y a la reflexión.

Tal vez la siguiente frase atribuida a este personaje, fuese concebida mientras contemplaba la inmensidad de este desértico paraje.

“Todos los hombres sueñan, pero no del mismo modo. Aquellos que sueñan en la noche, lo hacen en el rincón más recóndito y polvoriento de sus mentes, se despiertan cada día y comprueban que todo fue una ilusión. Pero los que sueñan despiertos, son los más tenaces y peligrosos, pues actúan en sus sueños con los ojos abiertos, para así hacerlos posibles”

Foto: Salvador Aznar
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Mientras recorría, este desierto habitado por unas pocas tribus beduinas, a bordo de los vehículos todo-terrenos que habíamos contratado en la ciudad de Petra, no podía dejar de sorprenderme con las caprichosas formas que iban surgiendo, entre las siluetas de las grandes e impresionantes formaciones rocosas, que se alzaban a un lado y otro del horizonte.

Un paisaje único que según culminaba el día, sustituía los intensos colores rojizos con los que se teñían cielos y montañas, por un azul intenso en el que ya despuntaban centelleantes, las luces de las primeras estrellas de la noche.

Si quiere leer algo más sobre esta ruta por este desierto de Jordania, cliquea sobre el siguiente enlace:  Ruta en el desierto de Wadi Rum

 
@s_aznar

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