Foto vía Instagram: @yogaartguru

Autora: Arancha del Castillo

Todos buscamos de alguna manera ser felices, sentirnos plenos con lo que tenemos y hacemos en nuestra vida. A veces nos empeñamos en mirar hacia atrás. Repasamos todo lo hecho hasta ahora para sentirnos arrepentidos por algunas cosas y medianamente satisfechos por otras. Medianamente porque para algunas personas nunca es suficiente. Y cuando es suficiente y estamos muy contentos por un logro personal, rara vez nos dura mucho esta felicidad. Otras veces nos obcecamos con el futuro. ¿Dónde quiero llegar en la vida? ¿Dónde me veo? ¿Con quién? ¿Haciendo qué? ¿Qué cosas necesito para llegar a ser feliz? ¿Cuáles no he conseguido todavía? Preguntas que todos deberíamos plantearnos en algún momento para saber si vamos por el buen camino… pero sin olvidarnos del presente, del ahora.

En este momento… estás leyendo este artículo ¿Cuántas ventanas tienes abiertas en Internet? ¿Estás, además, escuchando música? ¿Hablas con alguien de lo que estás leyendo? ¿Tienes algún pensamiento sobre tareas pendientes? ¿Tienes alguna preocupación rondándote? ¿Cuándo fue la última vez que estuviste plenamente concentrado en la actividad que estabas haciendo?

El ritmo de vida que llevamos hace que en cada momento tengamos la mente puesta en mil cosas a la vez. Normalmente solo prestamos atención a las actividades que estamos haciendo en el momento presente con una pequeña parte de nosotros. El resto de nuestra cabeza divaga por otros jardines.

Desde hace algunas décadas el mindfulness, un concepto cuyas raíces se encuentran en la meditación budista se ha ido introduciendo con fuerza en el campo de la psicología. Mindfulness significa estar aquí y ahora, en el momento presente, prestando atención o consciencia plena –con todos los sentidos- a aquello que estamos haciendo, pensando, sintiendo o experimentando en el entorno. Invita a contemplar las cosas que nos ocurren con la mirada de un niño, llena de curiosidad y con aceptación, evitando hacer juicios valorativos.

Aunque tiene similitudes con la filosofía del Carpe Diem se trata de conceptos con matices diferentes. Mindfulness no solo implica vivir la vida, sino vivir todo más intensamente, incluido aquello que no nos gusta tanto. Muchas veces evitamos aquello que nos desagrada en lugar de afrontarlo directamente. Es cierto que habrá cosas que no se puedan cambiar, como una enfermedad grave, pero lo que sí podemos es modificar la manera que tenemos de relacionarnos con nuestro ambiente. El mindfulness nos ayuda a tomar perspectiva para poder hacerlo.

La imagen de una mujer que prefiere vivir el momento antes que inmortalizarlo recorre el mundo. Foto vía @eonline
La imagen de una mujer que prefiere vivir el momento antes que inmortalizarlo recorre el mundo. Foto vía @eonline

El mindfulness ha sido aplicado como técnica psicológica y ha demostrado ser efectivo reduciendo la ansiedad, la depresión y el estrés de los que lo practican. Además de esto, y en relación con lo mencionado en el post En busca de la felicidad, donde se menciona la experiencia del flow, hacer aquello que nos llena con atención plena puede contribuir de manera poderosa a nuestro bienestar psicológico.

Para iniciarte en la práctica de mindfulness lo primero que debes hacer es prestar(te) atención y detectar cuándo estás actuando con el piloto automático puesto. Una vez hecho esto, observar, sin juzgar, lo que sientes, piensas y experimentas. Te propongo dos ejercicios para comenzar:

  • Aprovecha cuando pasees por la calle para prestar atención a los movimientos de tu cuerpo, los cambios de peso en los pies, el roce de la ropa con tu piel, la temperatura, el contacto con el aire, con el sol o con la lluvia, etc. Concéntrate en todas las sensaciones que experimentas y dibújalas mentalmente.
  • Elige una de las comidas para hacerla “modo mindfulness”. No hace falta que te prepares una cena gourmet. Los pioneros en introducir la técnica en la práctica psicológica lo aplicaban utilizando una uva pasa. Yo te propongo simplemente que disfrutes de tu cena con todos los sentidos: mírala, contempla sus formas y colores, huele sus aromas, nota su textura, la explosión y mezcla se sabores, etc.

 

¿Qué? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Por qué? De momento psicoterapeuta. A medio camino entre Tenerife y Barcelona. Acompaño a las personas en su proceso de cambio hacia un estado de mayor bienestar a través del apasionante mundo de la psicología. Me encanta bucear por los recovecos del funcionamiento humano y contribuir con herramientas a que este sea lo más satisfactorio posible.

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