Foto: Diliff

Autora: Virginia Martínez

Conocer una ciudad como Toledo en un día es harto complicado, no solo por su riqueza monumental, sino también por su fisonomía de calles estrechas, empinadas y laberínticas, que ponen a prueba a los más atrevidos. Es su cercanía a Madrid –a media hora en tren- lo que la convierte en una escapada imprescindible, de al menos 24 horas, si uno se encuentra en la capital.

El_Puente_de_Alcántara_de_Toledo-_España
Foto: Dan Vaquerizo Molina

La visita puede resultar abrumadora si no se planea con antelación. Hay tantos edificios de interés que se hace necesaria una filtración previa, teniendo en cuenta la importancia de cada uno, los gustos personales y el presupuesto. La mayor parte del tiempo, se quiera o no, está dedicado a callejear, que es lo más natural en Toledo. Desde que se salva el río Tajo y se accede por alguna de sus puertas, como Alcántara o Sol, no hay otro sino para el forastero que transitar por sus cuestas y escaleras.

Cuando se divisa la figura erguida de Miguel de Cervantes, se recobra el sentido de la orientación y, tras la obligada fotografía junto al autor de Don Quijote de la Mancha, sabemos que los escalones nos conducirán a la plaza más popular de Toledo. Zocodover es el centro neurálgico de la ciudad, una de las pocas explanadas entre tantas callejuelas, que sirve de zona de paso, descanso y punto de partida para muchos turistas que llegan al centro en autobús.

Puerta de Bisagra toledo 2014
Foto: Chensiyuan

No es la Plaza Mayor pero actúa como tal, teniendo en cuenta que la que lleva este nombre no llega a ser ni una plazuela en el cruce de varias calles cerca de la catedral. En Zocodover conviven restaurantes tradicionales, franquicias de comida rápida y las omnipresentes pastelerías, que venden como producto estrella el mazapán de Toledo, un manjar que nada tiene que ver con el que se vende en los supermercados. ¡Qué tentación!

Desde la plaza se pueden reservar excursiones para conocer distintas perspectivas de Toledo o coger el tren turístico (Zocotren), que muestra una visión panorámica de la ciudad, pasando por lugares tan emblemáticos como las murallas, la rivera del Tajo o el Alcázar. Lo mejor son las vistas que se obtienen desde el otro lado del río.

Vista panorámica de Toledo. Foto: Chensiyuan
Vista panorámica de Toledo. Foto: Chensiyuan

A Toledo también se la conoce como la Ciudad de las Tres Culturas, pues en ella han convivido durante siglos musulmanes, judíos y cristianos, como lo demuestran sus iglesias, sinagogas y mezquitas. En un día es imposible verlas todas –si se quiere verlas bien-, por lo que resulta más viable elegir algunas para hacerse una idea de la monumentalidad y la armoniosa yuxtaposición de las tres culturas que alberga.

El edificio cristiano más importante es la Catedral de Santa María, llamada también Catedral Primada de España. Para conocer a fondo este templo gótico, cuya construcción comenzó en el siglo XIII y finalizó en el siglo XV, hay que desembolsar 11€. La entrada incluye la entrada a la catedral con audioguía, los museos, la capilla de reyes, el claustro y la torre de las campanas. Esta última es la visita más demandada, para disfrutar de las vistas y contemplar la magnífica Campana Gorda, la más grande de España. Tampoco puede faltar el paseo por la Plaza del Ayuntamiento, junto a la Catedral, donde se encuentra una de las originales fuentes que la arquitecta Cristina Iglesias creó el año 2014, en el marco del proyecto Tres Aguas.

Alcázar de Toledo. Foto: Carlos Delgado
Alcázar de Toledo. Foto: Carlos Delgado

Aunque el edificio actual es una catedral, en el lugar donde se encuentra existió anteriormente una mezquita y posiblemente ésta se construyera sobre la antigua catedral visigoda. En definitiva, un lugar sagrado de la ciudad que han utilizado diferentes religiones. Para ver una mezquita, el mejor ejemplo de arte islámico es la Mezquita del Cristo de la Luz, muy cerca de la Puerta del Sol. Su tamaño es reducido, apenas una sala de oración cuadrada, que en el siglo XII se le añadió un ábside cristiano. Destacan sus bóvedas nervadas, que reflejan el esplendor califal de la época en la que se construyó (año 999).

En cuanto a las sinagogas, hay dos opciones. Santa María la Blanca fue originalmente una sinagoga y más tarde pasó a ser una iglesia cristiana. Actualmente podemos admirar en ella las características del mudéjar toledano. Por su parte, la Sinagoga del Tránsito se encuentra en el barrio judío y alberga el Museo Sefardí.

Vista de Toledo, por El Greco en torno al año 1600
Vista de Toledo, por El Greco en torno al año 1600 (Wikipedia Commons)

El Greco está íntimamente ligado a Toledo y otro de los atractivos de la ciudad es seguir sus huellas a través de sus cuadros. Se puede visitar el Museo de El Greco para conocer la vida y buena parte de la obra del pintor cretense. También encontramos obras suyas en el Museo de Santa Cruz, pero si no se quiere pasar el día en el interior de los museos, también hay obras destacadas del Greco en la Catedral, el Convento de Santo Domingo el Antiguo…, siendo una visita imprescindible la pequeña Iglesia de Santo Tomé para admirar la obra maestra del pintor: El entierro del Conde de Orgaz.

Si queda tiempo, se puede acceder al Alcázar, en la parte más alta de la ciudad, donde actualmente se encuentra el Museo del Ejército y la sede de la Biblioteca de Castilla La Mancha. El resto del tiempo, ya se sabe, callejear por Alfileritos, Comercio, Alfonso XII… y probar los platos típicos de la zona, como las carcamusas, el cochifrito, la perdiz estofada, las migas o las gachas. Y, por supuesto, los mazapanes.

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