La Navidad ya está aquí y con ella llega uno de esos momentos en los que somos testigos de la salvaje naturaleza del ser humano: las cenas de empresa. Si lo piensas fríamente, sólo del confesionario de una iglesia sale uno más arrepentido. En pocos lugares hay más peligro que durante este cocktail extra-laboral de intrigas, chistes malos y alcohol. Y la cosa viene de viejo, al mismísimo hijo de Dios lo traicionaron, arrestaron y juzgaron tras su última cena de empresa. Así que ahí van algunos consejos básicos de hombre experimentado para que salgas de ella con las mínimas secuelas posibles.
Ojo con el vestuario, sé tú misma, no te pases de frenada. Mejor
quedarse un pelín corta que traer a la mente Jersey Shore. Tu compañera Ana, la de la talla 105 copa C, ya te dijo por la mañana que va a por todas así que asegúrate de querer formar parte de su equipo esa noche. Habrá selfies con morritos y canalillo que ella después colgará en las redes sociales aunque tú salgas con un ojo cerrado y otro abierto.
Risa: Sincera y moderada. No te pases de pelota, recuerda que tu jefa no da aumentos por decibelios. No es mala tía y está bien que en el clímax de la noche le confieses que la aprecias mucho, pero no le digas que la quieres como a una hermana. Primero, porque sabes que es mentira y, segundo, porque ella también lo sabe. Y sobre todo, no llores. Sabes que lo hiciste el año pasado porque te enseñaron el vídeo. Recuerda evitar la violencia. Sabes quién te la tiene jurada y quién tiene por costumbre hacer comentarios que te irritan, así que evita sentarte delante de esas personas durante la cena. No obstante, esa noche todo el mundo merece una segunda oportunidad. Si no la aprovechan ya tendrás tiempo de pensar en cómo eliminarlas y que parezca un accidente.
Hombres. Tras una botella de Ribera de Duero más de uno te dirá
que estás guapísima – y es probable que lo piense de verdad -, que lleva meses esperando ese momento y que está pasando por una mala racha. No quiero ser malpensado pero capaz que busca sexo. Ten mucho cuidado, en especial si te lo dice mientras suena de fondo una canción de Mecano. Y vigila tu copa mientras charlas: ten en cuenta que, a igual número de combinados, tu tasa de alcohol en sangre es casi el doble de la nuestra.
Y por último: no cantes si no es estrictamente necesario. Recuerda lo que pasó el año pasado bailando en el karaoke: esguince de tobillo y un mes aguantando bromas.

Ánimo, tú puedes conseguirlo. Mucha suerte y no cojas la última croqueta del plato.

Ilustración de Nareme Melián
Ilustración de Nareme Melián

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