Autora: Arancha del Castillo

Llama a todas horas para saber dónde estás, revisa tus whatsapps y correos electrónicos para tenerte controlada, te insulta y humilla en público o en privado, te aleja de tus amigos y de tu familia, se muestra exageradamente celoso, pone pegas al hecho de que estudies o trabajes, te fuerza a hacer cosas que no quieres –consumir drogas, beber alcohol, tener cierto tipo de prácticas sexuales, etc.-, controla tu dinero, te hace creer que estás loca o que eres un fracaso, te miente y manipula con frecuencia…

Algunas de estas señales son evidentes, otras pueden pasar más desapercibidas, pero TODAS son o pueden ser indicadoras de la existencia de abuso psicológico. Este tipo de agresión, frente al maltrato físico, ha recibido considerablemente menos atención y medidas por parte de la comunidad. Sin embargo, no debemos subestimar su impacto y peligrosidad. Si bien no deja marcas en el cuerpo, produce cicatrices mucho más profundas y duraderas en la víctima. Además, es un elemento antecedente del maltrato físico, por lo que su detección y detención precoz puede prevenir mayores consecuencias.

En este último mes de 2015 hemos alcanzado la escalofriante cifra de 55 mujeres muertas a manos de sus parejas o ex parejas. La violencia de género es un problema grave que atañe a todos, pues no hace distinción y afecta los diferentes sectores de la sociedad. Todas las mujeres, en mayor o menor medida, corremos el riesgo de sufrir este tipo de violencia. En la última década y desde que se empezara a registrar el número de víctimas, se ha hecho una importante labor de concienciación que ha logrado aumentar la visibilidad del problema. El “Lo que pasa en casa, se queda en casa” ha sido sustituido por la obligación de avisar a la policía en caso de que advirtamos un posible escenario de maltrato en casa de nuestros vecinos. También se han hecho avances en términos de justicia y reformas educativas y sociales. Sin embargo, a la vista de los datos, estas medidas siguen siendo insuficientes, o bien no han calado todavía en nuestra comunidad. En concreto, a nivel judicial, la mujer que sufre maltrato sigue estando muy desprotegida, más aún cuando este se queda en el plano psicológico (amenazas, humillación, acoso…) y no deja rastro denunciable. De hecho, realizar una denuncia, cuando no existe protección efectiva para la mujer puede ser una decisión equivocada ya que puede precipitar una acción vengativa por parte del agresor. Por otro lado, no siempre las condenas son contundentes y frecuentemente la persona consigue la libertad antes de lo esperado…violenciadomestica

Sin quitar importancia a la necesidad de mejorar la eficacia de estas medidas y a la espera de que hagan su efecto ¿qué podemos hacer las mujeres para prevenir y luchar contra esta pesadilla?

Siguiendo al psicólogo criminalista y especialista en el tema Vicente Garrido en su obra “Amores que matan” dos son las armas fundamentales: conocimiento y coraje. El conocimiento implica, valga la redundancia, conocerse a una misma y tener claro cuáles son sus valores y principios fundamentales (respeto, igualad, etc.). Puede aclararnos el hecho de responder a preguntas como: ¿qué es importante para mí y me hace feliz? ¿Qué considero intolerable en una relación? o ¿A qué no renunciaría bajo ningún concepto? Con estas ideas como guía podremos discriminar desde el inicio de una relación -cuando todavía es relativamente fácil desprenderse- si los principios de la otra persona van en la línea de los nuestros o por el contrario, los violan en aspectos esenciales, teniendo en cuenta que estos, salvo experiencias traumáticas, se mantienen estables a lo largo de la vida (por tanto, no cambiarán). Conocimiento también implica saber qué tipo de conductas son las más frecuentes en los agresores. Señales como las mencionadas en el primer párrafo -referidas a abuso psicológico- u otras más explícitas como golpear, empujar, violar o dañar la propiedad y que deben activar nuestro sistema de alarma interno -la intuición.

Y por último, coraje, entendido como la disposición, una vez tomamos conciencia de la situación, de pasar a la acción y poner los medios para hacer frente al problema. Es decir, decidir distanciarnos de un potencial agresor o bien poner fin a una relación de maltrato. El coraje conlleva una actitud de rebelión contra lo injusto y una movilización para la lucha y la protección, acompañada, eso sí, de prudencia, término medio entre la temeridad y el sometimiento al miedo.

¿Qué? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Por qué? De momento psicoterapeuta. A medio camino entre Tenerife y Barcelona. Acompaño a las personas en su proceso de cambio hacia un estado de mayor bienestar a través del apasionante mundo de la psicología. Me encanta bucear por los recovecos del funcionamiento humano y contribuir con herramientas a que este sea lo más satisfactorio posible.

2 Comentarios

  1. Me parece muy acertado el hecho de conocerse mejor antes de iniciar cualquier relación, es un ejercicio que poca gente hace y realmente cuando uno inicia una relación muchas veces no sabe bien que busca. Establecer unas “preguntas guía” como las que ya has comentado creo que es importante antes de iniciar cualquier relación ya que cuando uno está inmerso en “los primeros días”, por general, suele sentir un cúmulo de emociones que “tiñen todo de color de rosa”. Al tener a mano las respuestas a las “preguntas guía” que comentabas, que teóricamente definen lo que quieres y no quieres en una relación, es más fácil discriminar si esta relación es beneficiosa para ti y poder averiguar si te hace feliz o llegará a hacerte feliz la relación, evitando así no solo futuros maltratos, sino posibles sufrimientos o desengaños.

    Me lo apunto, ¡Buen artículo!

    • Exacto, como bien dices, no solo de cara a prevenir situaciones de maltrato… también relaciones que no nos llevan a nada. No se trata de ser un robot e ir haciendo criba en función de si cumple o no cumple las características de nuestra lista. Pero en los dos o tres elementos que para nosotros son básicos… sí sería bueno que hubiera cierta armonía (vs. la idea de que los polos opuestos se atraen). ¡Gracias por tu comentario!

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