Autor: Cayetano Sánchez

La llegada del frío nos alerta sobre la calidad del sistema inmunológico ante las amenazas externas. Lo mejor es combatirlas con una buena alimentación. Pero, ¿Qué ingredientes debemos tener en cuenta para potenciar nuestras defensas?

Poco perceptible por nuestro privilegiado clima, pero el invierno ya está cerca. Es el momento de abrigarse, pero también de cambiar los hábitos alimenticios con menús que se adapten a las nuevas temperaturas. Hay que calentar el cuerpo y para ello nada mejor que recurrir a la comida de siempre: las sopas y potajes deben tomar protagonismo. verduras y legumbres

Rayma García Gómez es Diplomada en Nutrición Humana y Dietética, y en Nutrición y Dietética Naturista, una buena consejera para estos cambios en la mesa. “Con la llegada del frío comen-zamos a notar los primeros síntomas de agotamiento, cansancio, catarros, gripes… ¡¡si es que no llevas así todo el año!! ¿A qué se debe este agotamiento físico y mental? ¿Es posible evitarlo?

Para responder a estos interrogantes, la doctora aconseja: ”Lo primero que debemos tener en cuenta para combatirlo, es el nivel de intoxicación celular. Esto sucede simplemente por un desequilibrio orgánico entre la cantidad de toxinas que introducimos en el organismo y las que podemos eliminar. Entran en nuestro cuerpo a través del aparato digestivo, los pulmones y la piel y son expulsados por nuestros filtros depurativos: el pulmón por medio del aliento, el riñón por la orina, el intestino mediante las heces, el hígado por la bilis y la piel con el sudor”. pasta

Para solventar este desequilibrio, Rayma García, aconseja: “Debemos introducir menos sustancias tóxicas en nuestro cuerpo y procurar que los órganos encargados de depurarnos (intestino, riñones, pulmones, hígado y piel) estén limpios para que puedan llevar a cabo su función de desintoxicación, por lo que es importante, por ejemplo, no padecer estreñimiento”.

Para los meses que se avecinan, sugiere; “No podemos olvidar que debemos reforzar nuestro cuerpo con platos calentitos”. Sus preferencias:

  • Verduras hervidas, al vapor, al horno, en forma de potaje, puré o sopa (zanahorias, calabacines, alcachofas, endivias…
  • Cereales integrales: arroz, mijo, quinoa, trigo sarraceno… acompañados de verduras.
  • Legumbres: lentejas, garbanzos, judías, azukis.
  • Pasta, mejor evitando las de trigo, como pasta de arroz, de espelta, de quinoa… pero siempre integrales, no refinadas.
    Huevos de gallinas de corral.
  • Pescados blancos o azules pequeños y a ser posibles salvajes (no de piscifactoría).
  • Si decidimos comer carne, procuremos consumir carnes blancas de ganaderia ecológica, evitando todo. tipo de embutidos y productos de charcutería, incluso el jamón “superlight” y el pavo… plato de pescado

“Volver a una alimentación más natural será la mejor de las medicinas”, afirma con rotundidad Rayma García Gómez: “Si lo cumplimos, unidas a un buen descanso, para que el cuerpo se recupere y regenere y una actitud positiva ante la vida, harán que el invierno sea un maravilloso paseo por las nubes”

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