Foto vía Instagram: @nikerunning

Primera hora de la mañana y el sol aún no ha salido. Ya hay gente corriendo por las calles. Llega la hora del almuerzo y tienes ganas de sentarte un rato tranquilo en casa. Mientras aparcas, ves a tu vecina que sale a entrenar. Son las 10 de la noche y de vuelta de casa de tus padres pasas por algún parque. No hace falta decir lo que puedes encontrarte, ¿verdad?

Quizá esto me pasa sólo a mí por el interés que tengo en este deporte y mi tendencia a fijarme mucho más en ello, pero me pasa. Cada vez veo más gente entrenando, más personas a mi alrededor que se “han pasado al lado oscuro”, y me gusta. Escarbando un poco en las estadísticas, no es difícil darse cuenta que no se trata de un invento mío: cada vez hay más gente que corre. El pasado mes de abril la Cursa de El Corte Inglés en Barcelona batió el récord del mundo de mayor número de participantes en una carrera popular, con 81014 corredores. En el mismo mes, bajo el arco de salida del maratón de Londres se encontraban más de 50000 afortunados (teniendo en cuenta que fueron 172000 los que accedieron al sorteo de dorsales), deseosos de cruzar la línea de meta en The Mall. Estos son solo algunos ejemplos, pero estoy seguro que en tu entorno habrás visto también el nacimiento de nuevas pruebas o el crecimiento exponencial de otras que se venían realizando desde hace muchos años sin llamar demasiado la atención.

Ahora bien, este incremento, ¿se debe a que está de moda “disfrazarse de runner” y salir durante unas semanas o al fin hemos tomado conciencia del problema que existe con el sedentarismo y de la necesidad de cambiar nuestro estilo de vida? ¿Realmente se repetirán estas estampas en unos años o será algo pasajero?

Son muchos los motivos que pueden llevar a una persona a comenzar a correr o a mantenerse activo en la práctica durante años (pérdida de peso, mantenimiento de la salud, incremento de las relaciones sociales, superación, reconocimiento, etc.). Un estudio realizado en 2014 con corredores españoles de maratón indica que es la motivación intrínseca, aquella que surge por el placer y el disfrute que produce la actividad y por las ganas de aprender y mejorar el nivel previo, la encontrada con mayor frecuencia en maratonianos. Además, añade de forma interesante, la motivación extrínseca, cuyas principales fuentes son factores externos como los premios, elogios o el reconocimiento social, parece tener poca importancia. Idealmente todos los deportistas, especialmente los que practicamos deporte como hobby o simple diversión, deberíamos caminar hacia una motivación intrínseca, lo cual significa que lo hacemos de forma voluntaria y por motivos internos: la sensación de satisfacción que nos proporciona la actividad, las ganas de conseguir nuestros propios objetivos o el bienestar que experimentamos cuando los alcanzamos, entre otros.

Foto vía Instagram: @amandamaerenkel
Foto vía Instagram: @amandamaerenkel

Cuando pienso en qué momento pasé de ser de los que piensan que correr es de cobardes para saltar al “lado oscuro”, me veo reflejado en los datos del estudio anterior. Comencé a correr porque después de unas vacaciones y el asalto a un todo incluido, había cogido unos kilos. No estaba gordo pero la barriga comenzaba a cobrar vida propia y, lo que es peor, no me sentía bien físicamente tras un tiempo sin practicar deporte de forma regular. Los primeros días costó mucho, ya que si el objetivo era correr 20 minutos, miraba el reloj unas 60 veces, y el tiempo no pasaba. Poco a poco, como era normal, el cuerpo se fue acostumbrando, cada vez suponía menos dificultad y aguantaba más tiempo, por lo que empezaba a obtener placer del hecho de correr. Para añadirle interés, y apenas varios días después de haber comenzado, me tropecé en el lugar de entrenamiento con un viejo amigo al que hacía bastante tiempo que no veía y al cual nunca hubiera ubicado en aquel sitio, hecho que me dio un empujón más para seguir conociendo este mundillo.  A partir de aquí he vivido muchas experiencias y he conocido a muchas personas que han provocado que ahora correr no sea sólo un deporte para mí, sino un estilo de vida, ligado a personas, a unos determinados valores y a un estado de bienestar que espero se prolongue.

Y tú, ¿por qué corres?

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6 Comentarios

    • Eduardo, ese es un buen motivo, aunque externo. Estoy seguro que son muchas más las cosas que te llevan a correr y a competir!;)

  1. Supongo que como tú, por la sensación de felicidad que produce hacerlo, por disfrutar de la naturaleza y superarse a uno mismo y en mi caso que soy más bien un practicante solitario en la mayor de las veces si no se encuentra ese estado de felicidad es muy difícil continuar. Y por supuesto porque vas conociendo gente increíble por el camino con la que disfrutar y ser más feliz.

    • Estoy de acuerdo contigo, Josu. Los que hacemos esto por diversión necesitamos disfrutar cuando corremos, superarnos a nosotros mismos, etc. Además, las personas que uno conoce por el camino ayudan a que nos “enganchemos”, y llegan a convertirse en una parte importante de nuestras vidas. ¡Gracias por el comentario!

    • Salvo en los casos de desmotivación, nuestro comportamiento está siempre causado por algo. Habrá ocasiones en que actuemos movidos por factores externos (un premio, dinero, etc.) y otras, las que se tratan de fomentar, en las que la causa será interna (satisfacción con lo que hacemos, ganas de mejorar, etc.). Si la respuesta a tu pregunta (¿y por qué no corres?) está clara, digamos a modo de ejemplo que porque no nos gusta y nos parece aburrido, ya sabremos por qué este deporte no nos llama y quizá otro sí. ¡Gracias por el comentario!

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