El gran astrofísico y divulgador científico Carl Sagan decía que si hay alguna ley de la parapsicología, al estilo de las leyes físicas o científicas, sería más o menos la siguiente: cualquier efecto o fenómeno paranormal o sobrenatural desaparece cuando hay una persona escéptica o incrédula delante. Efectivamente: si un grupo de personas hacen una sesión del “vasito” u ouija y hay alguien que no crea, el vaso no se mueve. Si una persona dice tener poderes mentales tipo telepatía o telequinesia (mover objetos con la mente) y algún científico escéptico le reta a probarlo en condiciones controladas, sus poderes desaparecen (y esto lo he comprobado yo mismo en repetidas ocasiones). Otro ejemplo es el caso del famoso y supuesto “mejor y más dotado psíquico” del mundo: ¿se acuerdan de Uri Geller, el doblador de cucharas? Cuando se le invitó al show televisivo de mayor audiencia de aquella época en EEUU, se le preparó todo un kit de material de las cosas que él hacía, pero sin dejar que lo supiera ni lo manipulara nadie de su equipo. Curiosamente, sus poderes “desaparecieron”…

Los fantasmas y poltergeists de las casas embrujadas también se “esconden tímidamente” y se convierten en pisos que crujen, corrientes de aire y otras explicaciones muy terrenales cuando son investigadores escépticos los que van a estudiarlos. Es lo que nos ocurrió a cuatro profesores e investigadores de la ULL hace unos años cuando, tras solicitar permiso, pasamos varias horas nocturnas en la Casa o Palacio Lercaro en La Laguna (actual sede del Museo de Historia y Antropología). Ni rastro del fantasma de Catalina. Y sí que encontramos muchas explicaciones físicas y “terrenales” a los supuestos fenómenos paranormales reportados. Los cambios de temperatura, por ejemplo, no tienen nada de espirituales ni mágicos: los registramos en los lugares donde hay corrientes de aire.tarot-991041_960_720

Así, parece que una propiedad de las cosillas esotéricas y mágicas es que son “tímidas” con las personas críticas. A veces he oído explicaciones de los creyentes en lo paranormal del tipo: hay que ser sensible, creer y “estar abierto” a estos fenómenos para percibirlos. Algo que no pasa con la Ciencia: no hay que creer en la gravedad para tropezar y caernos. No hay que creer en los antibióticos para que nos curen una infección. Y existe un principio en Ciencia llamado la Navaja de Ockham que dice, básicamente, que ante dos explicaciones de un fenómeno quedémonos con la más sencilla. Hace mucho que la psicología descubrió que las personas tenemos una tendencia inconsciente a favorecer y encontrar información que apoye nuestras creencias y a no valorar igual lo que las contradiga (el llamado sesgo confirmatorio). Si los fantasmas, los OVNIS o cualquier otro fenómeno paranormal sólo se aparecen u ocurren a las personas creyentes, ¿no les parece que es más lógico que la explicación esté en ese sesgo confirmatorio o predisposición a encontrar aquello en lo que creemos, aunque no exista, algo demostrado por la ciencia? ¿No es una explicación más sencilla que pensar que las cosas paranormales son “tímidas”? O dicho de otro modo: ¿por qué la Virgen, por ejemplo, sólo se les aparece a los creyentes?

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