Autora: Virginia Martínez

Aunque no albergue las mayores altitudes, Lanzarote es el destino preferido para los que quieren conocer el paisaje volcánico de Canarias. No en vano, es conocida como la isla de los volcanes. A priori, este territorio de lavas y cenizas en el que reina el viento, parece inhóspito o aburrido, pero la simbiosis entre su naturaleza y el ingenio de sus habitantes ofrece al viajero un territorio con muchos atractivos. ¡Aquí te contamos los 10 imprescindibles si viajas a Lanzarote!

1. Inmersión volcánica en Timanfaya
El Parque Nacional de Timanfaya es visita obligada para los visitantes de la Isla. Se trata del único Parque Nacional de España eminentemente geológico y tiene su origen en las erupciones volcánicas del siglo XVIII y, en menor medida, en el XIX. La entrada incluye una ruta en guagua para contemplar el paisaje indómito: mares de lava, hornitos, conos, piroclastos u edificios volcánicos como el Macizo de Timanfaya, Montaña Rajada o la Caldera del Corazoncillo. También se puede realizar un paseo en dromedario y contemplar los efectos del calor que todavía hoy se mantiene en el subsuelo, a través de la quema de aulagas, los géiseres o la cocina de alimentos del restaurante El Diablo.lanzarote-342837_960_720

2. El legado de César Manrique
Lanzarote no se entiende sin César Manrique. El artista lanzaroteño, llamado el arquitecto del paisaje, supo combinar su obra con el paisaje volcánico de la Isla y el respeto al medio ambiente. De esta forma creó y colaboró en la adaptación de espacios tan singulares como los Jameos del Agua, la Cueva de los Verdes, el Mirador del Río, el Jardín del Cactus o el Parque Nacional de Timanfaya. Para profundizar en su obra y en su vida hay que visitar también el Taro de Tahíche, la que fuera su casa y taller y, en definitiva, un gran espacio artístico en sí mismo.

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Foto vía Instagram: @fedeland

3. Ruta de vinos por La Geria
Otrora campos de cereal, el suroeste de Lanzarote presenta otro de los paisajes icónicos de Lanzarote: La Geria. La actual zona vitivinícola por excelencia de la Isla se caracteriza por los hoyos de cenizas volcánicas donde la vid queda prácticamente enterrada, así como por los muros circulares de piedra seca que protegen del viento al preciado fruto. Para disfrutar de esta estampa, lo mejor es ir haciendo paradas en diferentes bodegas, como El Grifo o La Geria.la geria

4. Relax en las calas de Papagayo
La punta de Papagayo, en el sureste, esconde los arenales más hermosos de Lanzarote. En total, seis calas de arena blanca separadas entre sí por altos promontorios que forman parte del Monumento Natural de los Ajaches. La más famosa, y que da nombre al conjunto, es la playa de Papagayo. A pesar de su cercanía al núcleo turístico de Playa Blanca, Papagayo mantiene un carácter prácticamente virgen. Como prueba de ello, el interminable camino de piedras para llegar al parking, previo pago de la tarifa de acceso al espacio natural.papagayo

5. Pescado fresco en El Golfo
El mar no es solamente el marco de Lanzarote, sino su principal fuente de alimentación. En cualquier zona de costa se puede comer buen pescado, pero uno de los lugares preferidos es El Golfo. Este pueblo es famoso por la Laguna de los Clicos (o Charco Verde), un bello ejemplo de hidrovulcanismo que no hay que perderse, y por sus restaurantes de pescado y marisco. En cualquiera de ellos se saborean sabrosos platos de lapas, cherne, gambas, arroz con bogavante, calamares o una parrillada de pescado con mojos y papas arrugadas.el golfo

6. Saltos de agua en Los Hervideros
Muy cerca de El Golfo se encuentran Los Hervideros, nombre que adquiere todo su sentido los días de gran oleaje. Aquí se oye el bullir del agua y se observa cómo asciende y circula por los pasadizos que la lava configuró en su recorrido hacia el mar durante las últimas erupciones volcánicas. Se trata de un auténtico balcón natural que se puede recorrer a pie a través de diferentes senderos, mientras se disfruta del juego natural de las olas y los recovecos de las rocas.hervideros

7. Retazos de historia en Teguise
A los pies del volcán de Guanapay, la antigua capital de Lanzarote conserva todavía el sabor colonial de antaño en sus angostas y empedradas calles. Muchos dicen que es el centro histórico mejor conservado de Canarias, y lo cierto es que la villa de Teguise no ha experimentado grandes alternaciones en los últimos siglos. Declarada conjunto histórico-artístico, en ella destacan importantes edificios religiosos y civiles como la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, el convento de San Francisco, el Palacio Spínola o la Cilla.

Foto vía Instagram: @pepaglezlanzarote
Foto vía Instagram: @pepaglezlanzarote

8. Femés y otros pueblos blancos
El contraste a la tierra y los volcanes oscuros de Lanzarote lo ponen, además del mar azul, los pueblos blancos. Un color que parece representar una llamada de atención para que el viajero se pare y conozca las historias de su gente. Yaiza, Uga, Tinajo, Haría… todas las localidades de la Isla se pintan de blanco en un acuerdo tácito para no romper la armonía. Pero, sin duda, Femés sería la foto de portada de un libro sobre los pueblos blancos de Lanzarote. Situado en el macizo de los Ajaches y fundado en sus orígenes como lugar de guarida para los piratas, Femés es sobre todo famoso por ser el lugar donde se desarrolla la novela Mararía del escritor Rafael Arozarena.femes-pueblo-atalaya-720x400

9. Paseo por la imponente playa de Famara
A diferencia de las tranquilas playas del sur de Lanzarote, Famara se ubica bajo los imponentes Riscos de Famara  y sus aguas solo son aptas para valientes. Las fuertes corrientes de esta zona norteña no aconsejan el baño, pero vale la pena visitar este enorme arenal abrazado al Atlántico para pasear por la orilla y disfrutar de las piruetas de los que practican deportes náuticos como el bodyboard, el kitesurf o el windsurf. No hay que olvidarse del pequeño pueblo de La Caleta de Famara y las dunas que el viento ha creado en la parte trasera de la playa.famara

10. Un respiro urbanita en Arrecife
Arrecife es la capital de Lanzarote desde el siglo XIX y el único lugar de la Isla que podemos definir como ciudad. Aquí podemos ver edificios más altos, calles comerciales y las principales instituciones de Lanzarote. Pero también hay lugar para la historia y los espacios con encanto, como en el barrio de pescadores La Puntilla, donde se encuentran los principales monumentos de la ciudad: el Castillo de San Gabriel, el Charco de San Ginés y la iglesia homónima. Arrecife también cuenta con una playa urbana: El Reducto, y los puertos de Naos y los Mármoles.1280px-Lanzarote_Arrecife_R04

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