Autora: Virginia Martínez

Los juegos de luces y sombras hacen creer al espectador que está contemplando un mundo mágico en el que los personajes y los objetos flotan a sus anchas por cualquier rincón del oscuro escenario. Este imaginario desafío a la gravedad tiene un nombre y un lugar de referencia: el teatro negro de Praga.

El teatro negro tiene su origen en la época imperial de China. Posteriormente, la técnica de la caja negra fue desarrollada por el cineasta Georges Méliès y el director teatral Konstantín Stanislavski, permitiendo su difusión a otras geografías. Sin embargo, quienes han revolucionado y popularizado este arte han sido los checos, y actualmente constituye una actividad ineludible para los que visitan la ciudad de Praga.

La clave de este singular teatro radica en la incapacidad del ojo humano de discernir negro sobre negro. No en vano, la representación se realiza en un escenario a oscuras en el que la mayoría de los actores visten de negro para resultar invisibles y así poder mover todo tipo de artilugios. Las proyecciones de luz, los objetos fosforescentes y la música hacen el resto.TNP4

Al tratarse de un teatro mudo, en el que los elementos vertebradores son la mímica y la música, no hay barreras idiomáticas para que cualquier persona pueda disfrutar de una representación. Esto ha propiciado su transición de oferta cultural local a atractivo turístico de éxito.

En la capital de la República Checa hay varios locales para disfrutar del teatro negro, como el Teatro Blanik, Teatro de Imagen de Luz Negra o el Teatro Ta Fantastika. Aunque se representan diferentes obras, entre ellas Fausto, Afrikania o Los sueños en color del dr. Frankenstein, la que encabeza el ranking de funciones es Aspects of Alice, basada en el cuento de Alicia en el país de las maravillas de Lewis Caroll.

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