Autora: Virginia Martínez

Dice el refrán, “ojos que no ven, corazón que no siente”. Al margen de su significado más estricto, podemos extrapolar el dicho a las tentaciones, pues, si no las vemos, no caemos en ellas. Pero puede ocurrir todo lo contrario, como me pasó a mí con los dulces en Barcelona el tiempo que viví allí. No puedes dar dos pasos sin encontrarte con un horno de pan, una granja (antiguas lecherías), una pastelería o una chocolatería. Y, claro, los golosos no somos de piedra. Ay, Barcelona, qué dulce eres.

A medida que vas conociendo las especialidades de cada establecimiento, sabes adónde tienes que ir en cada ocasión. Croissants, ensaimadas, chocolate con churros, donuts, galletas, suizos, monas de Pascua, cronuts, caramelos, turrón, cacaolat… Dejando a un lado los omnipresentes Forn de pa (horno de pan), que ofrecen, generalmente los mismos productos, te cuento cuáles son las pastelerías, granjas y chocolaterías más tentadoras de la Ciudad Condal:

Pastelería Escribà
La familia Escribà tiene varios locales en Barcelona, pero el de La Rambla es el más bonito y con historia. La decoración modernista de la fachada es una llamada de atención para cualquier transeúnte. La fecha de 1820 indica los inicios de la estirpe de los Figueras, fabricantes de pasta y sémola, que habitaron anteriormente este establecimiento. La familia de pasteleros Escribà se trasladó aquí en 1986, aunque llevaba en Barcelona desde 1906. Teniendo en cuenta lo anterior, no es difícil adivinar que la pastelería Escribà es una de las más famosas y con más tradición. Antoni Escribà era conocido como “el mago del chocolate” y su especialidad eran las monas de Pascua, auténticas joyas de chocolate que siguen siendo las más demandas y halagadas en la ciudad.VWNdVWxy4ls

Granja Viader
En la misma calle donde vivía, Carrer d’En Xuclá, paralela a La Rambla y en los inicios de El Raval, está la Granja Viader, una de las más antiguas de Barcelona y donde se inventó el mítico Cacaolat. Siempre que pasaba por delante con ganas de confirmar su fama, estaba llena, así que tardé mucho tiempo en entrar. Cuando por fin lo hice, me decanté por un suizo y unos churros. Aunque el chocolate resultó muy espeso para mi gusto, la calidad es incontestable. También destacan las ensaimadas, los melindros, la tarta de queso, el flan de mató, la horchata y, por supuesto, el cacaolat. El ambiente del local también es único, pues parece que el tiempo no ha pasado desde que se abrió en 1870. Tiene todo el encanto de las granjas y mantiene el mostrador para adquirir quesos, embutidos, yogures y otros muchos productos frescos y caseros.1-La-recomendacion-de-la-casa

Chök
El donut se asocia a un dulce industrial y no suele recibir muchos halagos, pero es posible saborear donuts de calidad y con mucha clase. Los que han pasado por Chök lo saben. Esta moderna pastelería, situada en la calle del Carme, abrió sus puertas en 2013, cuando yo ya me encontraba en Barcelona. ¿El destino? Aquí elaboran dulces artesanales con toques modernos y el protagonista indiscutible es el chocolate. Como se puede observar en el escaparate y en el interior, el producto estrella es el chök, un donut pero hecho con menos azúcar, menos grasa y menos tiempo de fritura. Además, todos tienen una cobertura diferente. Mi preferido es el de chocolate negro con virutas de pistacho. Pero hay mucho más: cronuts, macarons, cupcakes, manzanas gourmet, patatas chips con chocolate, bombones, tartas… En Chök siempre están cocinando y reinventando los dulces. También organizan talleres para enseñar recetas originales dulces y saladas.tienda-chok-2

La Colmena
“Desde 1849 endulzando Barcelona”. Ésa es la bombonería y pastelería La Colmena, en la Plaça de l’Àngel. Otra de gran tradición en la ciudad que te la encuentras nada más salir de la parada de metro Jaume I. Sus escaparates son una provocación para los golosos. Si consigues contenerte con los de la fachada principal, los laterales acaban convenciéndote para que hagas una parada. Aunque también ofrecen manjares salados, su especialidad son los dulces. Bombones, turrón de yema tostada, caramelos, croissants, muffins, ensaimadas de cabello de ángel, tarta de queso, cocas de frutas, magdalenas, brazo de gitano, pastas de té, rosquillas, carquiñolis, erizos, pastas de mantequillas… ¿Qué te apetece?pastisseria-colmena

Demasié
Demasié fue uno de mis primeros descubrimientos en Barcelona. Paseando una tarde por el Born, me detuve a observar un colorido escaparate de la calle Princesa. Más que de tartas y pasteles, yo soy de galletas, y me topé con eso mismo. Demasié es un establecimiento especializado en galletas (su eslogan es “galetes exageradament bones”), que busca recuperar la tradición de la merienda. Aunque la marca cuenta con otros cafés en la ciudad, creo que el del Born es el más acogedor. Pides la bebida en la barra y después, tú mismo, escoges con unas pinzas el dulce que más te guste. ¿Mi elección? Un té acompañado de una galleta (tipo cookie) con lacasitos. ¡Deliciosa!esscaparate-cookies-2

Chocolaterías de la calle Petritxol
En invierno apetece tomarse una taza de chocolate con churros u otro dulce. Además de la citada Granja Viader, hay una calle tradicional en el Barrio Gótico para tal fin: Carrer Petritxol. La calle más dulce de Barcelona, le dicen. Y es aquí, una estrecha calle peatonal, donde se encuentran las chocolaterías más famosas, como la Granja Pallaresa o la Granja Dulcinea. Tanto, que muchos días es imposible entrar y hay gente haciendo cola. La Pallaresa data de 1947 y lo mejor son sus suizos, churros, ensaimadas, crema catalana, cuajadas o pastas recién hechas. Dulcinea, por su parte, está igual que en 1930, cuando dejó de ser taberna y se convirtió en granja. Por aquí pasaron Dalí y Guimerá, y se toma el mejor chocolate con churros de Barcelona.post_display_cropped_open-uri20140520-16570-12lyfg5

Otras pastelerías y chocolaterías tentadoras son Hofmann, Oriol Balaguer, Xocoa, Çukor, Caelum o el mismísimo Museo del Chocolate, al lado del Parque de la Ciudadela.

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