No hacen falta excusas para visitar Toledo, pero si alguien necesita un empujón para decantarse por la Ciudad Imperial en su próximo viaje, ya lo tiene. Tras la celebración por todo lo alto del IV Centenario de la muerte de El Greco en 2014, el presente año ha convertido a Toledo en la Capital Española de la Gastronomía 2016.

La Federación Española de Periodistas y Escritores de Turismo (FEPET) y la Federación Española de Hostelería (FEHR) han escogido finalmente la ciudad castellano-manchega por su mezcla de patrimonio, cultura y cocina. De esta manera, Toledo le toma el relevo a Cáceres y pone en marcha sus fogones para deleitar el paladar con sus sabrosos platos en un entorno monumental bañado por el río Tajo.

La gastronomía toledana se caracteriza por sus platos de caza, como la perdiz estofada o la codorniz toledana. En su cocina también triunfan el pisto, las migas, las carcamusas, las gachas, el cordero asado, el cochifrito o la sopa castellana. En definitiva, comida contundente para soportar las bajas temperaturas del invierno. Para acompañar, nada mejor que un buen vino de una de sus cuatro Denominaciones de Origen. Y de postre, el mazapán de Toledo, presente en todas las pastelerías de la ciudad.Muslitos-de-Codorniz

El escenario tampoco se queda atrás. Los sabores son sólo uno de los atractivos de Toledo, que este año, además, cumple 30 años como Ciudad Patrimonio de la Humanidad, declaración que le concedió la Unesco en 1986. Sus calles estrechas y empinadas muestran el legado de las tres culturas que convivieron en el pasado: cristianismo, judaísmo e islam, y llevan a conocer monumentos tan interesantes como la Catedral Primada, el Alcázar, la Plaza Zocodover, la Mezquita del Cristo de la Luz, la Plaza del Ayuntamiento o la Sinagoga del Tránsito. Para recuperar fuerzas, ya se sabe… ¡su rica gastronomía!

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