Foto: Salvador Aznar

Conocer Lisboa, es adentrarse en el ambiente y el sentir de sus peculiares y pintorescos barrios, con nombres que resuenan melodiosamente en nuestros oídos, tales como Baixa, El Chiado, Estela, Belém ó Alfama.

La autentica esencia de esta luminosa ciudad lisboeta, reside en el corazón de estos singulares barrios cargados de historia y de humanidad, que sorprenderán al visitante a cada paso, y con cada nuevo rincón descubierto, no en vano se afirma, que la mejor manera para conocer una ciudad, es la de pasear a pie y con calma, perdiéndose por entre sus calles y plazas.

La estratégica ubicación de Lisboa, sobre el estuario del río Tajo en su desembocadura al océano Atlántico, ya había servido para la creación de un importante asentamiento humano de la época prerromana, conocida como Olissipo. Este primer poblado fue edificado sobre San Jorge, una de las siete colinas que bordean  la ciudad.

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Foto: Salvador Aznar

En las faldas de la antigua ciudad, poblada en sucesivas etapas históricas, por fenicios, romanos y árabes, se extiende la zona más céntrica de la ciudad, el barrio de la Baixa, que es por así decirlo, el corazón de la vieja Lisboa, un barrio totalmente reconstruido por el Marqués de Pombal, tras el terremoto que asoló la ciudad, en el año 1755, este ministro y estadista portugués, decidió derribar los restos que quedaron, de la ciudad medieval, para adecuarla a los estilos urbanísticos de la época. Como consecuencia de esta reconstrucción, en este céntrico barrio, se ubicaron algunos de  los más importantes y emblemáticos edificios y monumentos de la ciudad, tales como el Teatro Nacional Doña María II, la Plaza de los Restauradores, el Rossio, la plaza de Figueira, presidida por la estatua ecuestre del Rey Juan I ó la conocida Plaza del Comercio, que asomada al río Tajo, fue la puerta de entrada a Lisboa, durante las épocas del auge comercial y marítimo de Portugal. En tus paseos por las comerciales calles de la Baixa, te encontrarás con una singular estructura de hierro, el elevador de Santa Justa, construido por el ingeniero Raoul Mesnier de Ponsard, que fuera discípulo de Eiffel, el creador de la conocida torre de París, y si te armas de paciencia para esperar tu turno, podrás subir a lo más alto de este ascensor que une el barrio de la Baixa con los de Chiado y Barrio Alto, para desde allí disfrutar de una esplendida panorámica de la ciudad y del Castillo de San Jorge, construido sobre la colina que lleva su nombre, por los visigodos en el siglo V y posteriormente ampliado por los musulmanes.

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Foto: Salvador Aznar

En las laderas de esta colina de San Jorge, se alza Alfama, uno de los barrios más antiguos de la ciudad, cuya estructura logró sobrevivir al terremoto de 1755, razón por la que este pintoresco barrio, aún conserva en el trazado de sus calles una notable influencia musulmana, de hecho su nombre deriva del vocablo árabe al-hamma.

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Foto: Salvador Aznar

Alfama, que en otros tiempos fuera un antiguo barrio de pescadores, es actualmente un atractivo lugar donde perderse por entre sus laberínticas calles, para disfrutar al son de los fados,  del ambiente de sus bares, terrazas y tabernas.

Ascendiendo por Alfama, llegaremos hasta Sé, la catedral de Lisboa, construida sobre los cimientos de una antigua mezquita y hasta el castillo de San Jorge y la ciudadela ó barrio del Castelo que lo rodea, siendo esta una de las visitas imprescindibles de tu visita a Lisboa, desde la que podrás disfrutar de unas esplendidas panorámicas sobre la ciudad y el río Tajo.

Foto: Salvador Aznar
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Muy cerca de allí, se encuentra el tranquilo barrio de Gracia ó Graca, también ubicado sobre una de las colinas que rodean la ciudad, un lugar poco conocido por los turistas, en el que podrás pasear de manera sosegada por los alrededores del magnífico edificio del Panteón Nacional ó por sus mercadillos de los sábados.

Foto: Salvador Aznar
Foto: Salvador Aznar

En el otro extremo de la ciudad, se alzan sobre algunas de las colinas más antiguas de Lisboa, los barrios de Chiado y Barrio Alto, una de las zonas con mayor concentración de comercios y bares de toda la ciudad, que debido a su talante y ambiente bohemio, se ha llegado a definir como el Montmartre de Lisboa. En Chiado, se encuentra el famoso Café A Brasileira, que mantiene sentado en la terraza como permanente cliente, una estatua del que fuera uno de sus más célebres asiduos, el poeta portugués Fernando Pessoa.

Foto: Salvador Aznar
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Cuando ya estés algo saturado de tanto subir y bajar colinas, puedes dirigir tus pasos hasta el barrio de Belém, desde donde partieron los grandes navegantes portugueses, para descubrir las nuevas tierras, que tanto gloria y riquezas dieron al país. En este alejado barrio se encuentran tres importantes y emblemáticas construcciones, la torre de Belém, el Monasterio de Los Jerónimos y el Monumento a los Descubrimientos.

Foto: Salvador Aznar
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Cuando hayas visitado los lugares más significativos de este barrio, será el momento de que te dirijas a la fábrica y pastelería de Belém, para degustar unos de sus deliciosos y afamados pasteles y en ese momento podrás llegar a pensar, que  habiendo visitado ya, los más importantes barrios de la ciudad, disfrutando de los fados en Alfama, de una bica en Chiado ó un oporto en la Baixa, ya conoces Lisboa… pero te aseguro que para conocer y sentir esta ciudad, como se merece, tendrás que realizar más de una visita.

Foto: Salvador Aznar
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