Pues ya se terminó la Navidad, con sus comilonas, árboles, belenes y regalos. Y entre todas las cosas unidas a esas fiestas, están las loterías. Un terreno abonado para todo tipo de supersticiones. Algunos ejemplos: solemos querer comprar un número en los sitios o administraciones donde ha salido el Gordo en años anteriores. Pensamos que así es más fácil que lo ganemos. O creemos que es más probable que obtenga premio el número 54672 que el 22222. Las supersticiones son muy típicas en estos ámbitos, así como en todos los juegos de azar. Si alguien ha ganado a la ruleta o a las maquinitas tres veces seguidas, pensará que está en racha y que tiene más probabilidades de volver a ganar una cuarta vez. Lo cierto es que todas estas cosas funcionan por azar, que cada ensayo es independiente de los otros y, por tanto, mantenemos un montón de creencias erróneas.

¿Por qué somos tan malos interpretando las cosas que ocurren por azar o por casualidad?, ¿existe alguna explicación científica a por qué funcionan así nuestros razonamientos cotidianos? Pues lo cierto es que sí. Nuestro cerebro es el fruto de miles (millones) de años de evolución. Científicamente, la única razón por la que tenemos el cerebro que tenemos y lo que este hace, la mente, es porque ha sido útil para nuestra supervivencia como especie, para adaptarnos al medio. Pensemos en un antepasado nuestro, un homínido incluso antes de ser homo sapiens. Para poder sobrevivir, le era esencial establecer asociaciones y conexiones rápidas en las cosas que le rodeaban. Por ejemplo, asociar el color amarillo entre la vegetación con un leopardo. Y era importante que esa asociación ocurriera en su cerebro rápidamente, sin mucho análisis lógico o racional. Era y es la diferencia entre la vida y la muerte. En muchas ocasiones y quizás en la mayoría se equivocaría y en vez de un leopardo, era una flor o cualquier otra cosa. Pero ¿no creen que esos fallos estaban justificados por las pocas veces que pudiera acertar? Es probable que esta sea una de las razones de que nuestro cerebro tenga esa manía de establecer vínculos casi automáticos entre eventos, entre cosas que nos rodean.

cubo

Otros ejemplos de estas conexiones mentales rápidas e inevitables son las supersticiones de los deportistas. Si un par de veces el atleta ganó la carrera llevando una pulsera, la asociará a ganar y pensará que alguna conexión puede haber y que es mejor ponérsela. También las supuestas premoniciones o pálpitos: “estaba pensando en mi amiga Lourdes y justo en ese momento, me llamaron y me dijeron que había tenido un accidente: ¡tiene que haber conexión entre las dos cosas!”. Lo cierto es que fue una casualidad, algo que ocurrió por azar. Pero por esa manía de establecer conexiones incluso donde no las hay, no somos conscientes de las cientos de veces que hemos pensando en Lourdes y, como no pasó nada, nuestro cerebro ni lo registró. No evolucionó para calcular probabilidades reales y cosas que pasan por casualidad, sino para sobrevivir.

Por tanto, existen razones de peso ligadas a la supervivencia y a la adaptación de nuestra especie que explican por qué somos tan malos evaluando probabilidades y aquellas cosas que ocurren por azar, y tan buenos estableciendo asociaciones rápidas entre eventos. El lado malo es que muchas veces esto lleva a equivocarnos y a mantener creencias falsas.

1 Comentario

  1. lo primero que tienes que saber para ganar siempre es que tu no goviernas el mundo y tampoco lo controlas por eso no puedes poner el numero que tu quieras o te guste tienes que poner el numero que sea protagonista y que millones de personas estan viendo y sufriendo esto se hace estando en sintonia con tu pueblo tu tierra y el mundo cuando hay una noticia importante que la ven millones de personas esas imagenes de la noticia se quedan en el subconciente colectivo de millones de personas lo cual que el obsevador incosientemente modifica el resultado de las bolas

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