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Leonardo DiCaprio recibe su quinta nominación al Oscar como mejor actor principal  y la red se llena de publicaciones afirmando que este es su año y que por fin La Academia va a reconocer el trabajo del actor. ¿Seguro?

Imagen vía Tumbrl
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No me interpreten mal, me encanta Leo y estoy en ese sector del público que no entiende que ninguna de sus interpretaciones haya sido reconocida con la codiciada estatuilla, pero tampoco es que entienda el criterio de quienes deciden conceder o arrebatar dicho honor, porque hay actuaciones incomprensibles de actores y actrices mediocres, por no decir que malos, que han sido premiadas y bueno, aquí estamos. Pero este es un tema que seguramente un experto en cine  con pensamiento crítico y objetivo les pueda explicar mejor que yo.

A lo que me refiero es a que cada vez que damos algo por hecho, lo gafamos y con DiCaprio y los Oscar históricamente así ha sido: cuatro veces antes de ésta ha estado nominado y cuatro veces que se ha ido a casa con las manos vacías. Algunos incluso hablan de la “Maldición Titanic”, pues recuerden que Kate Winslet, su co-protagonista debió esperar a la sexta nominación para poder recoger el premio. ¿Llamamos a Iker Jiménez por si tiene algún dato que aportar?

¿Qué podría pasar si oímos ese esperado “And The Oscar goes to Leonardo DiCaprio, oh yes!”? Porque si gana se merece un grito así de parte de Julianne Moore que es la que se encarga de entregarlo esta edición. Pero en serio, yo muchas veces me he imaginado las diferentes reacciones de Leo al recoger el Oscar y creo que se resumen en estas opciones:

  1. Una mezcla de risa nerviosa y llanto emocionado, porque qué coño, se lo ha currado años y años y se lo merece y lloraremos y reiremos con él.
Imagen vía Pinterest
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2. Una mueca que deja adivinar ironía seguida de un “Ah, gracias, que por fin os habéis dado cuenta de que me lo merecía “.

Imagen vía giphy
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3. Una sonrisa seguida de un: “Ah vaya, que me merecía el Oscar yo, bien… Pues os lo podéis meter por…” (obvio esto no va a pasar, pero sería épico).

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Por cierto, esta opción es válida para todos aquellos que se llevan sólo el Oscar de Honor, que ya les vale a los que lo otorgan, es como dejarte en el olvido eterno o un toma esto y no protestes más.

¿Y en el hipotético caso de que no lo gane? La decepción será tremenda, quizá más para los fans que para él mismo. Pero ponte en el lugar de los que compiten con él. Es que estar nominado junto a Leonardo DiCaprio es una faena y de las grandes, porque si ganas por muy merecido que sea, siempre vas a ser el que le arrebató el Oscar a DiCaprio.  Me imagino a Michael Fassbender,  Brian Crasnton, Matt Damon y Eddie Redmayne en tensión con los goterones cayendo por la sien y pensando en cómo evitar las miradas asesinas y los cuchicheos si salen elegidos. ¡Va a ser un momentazo!

Yo no sé lo que va a suceder el 28 de febrero, antes nos queda por averiguar los ganadores de los Critics’ Choice Awards, SAG y BAFTA, que nos pueden dar más pistas sobre si todo irá en la línea marcada por los Globos de Oro. Y aunque hace mucho que pienso que un premio Oscar es más paripé y nombre que reconocimiento en sí, me encantaría ver a Leonardo DiCaprio recogerlo y oír su discurso, aunque confieso que este año la  decisión está reñida.

Pase lo que pase, por esta edición y por las anteriores, sinceramente y robando la frase a una amiga, Leonardo DiCaprio está por encima de la categoría de Oscar, que le resbale.

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