Comenzamos un nuevo año lleno de buenos propósitos y entre ellos, hacer deporte y bajar esos kilos con aroma a jamón ibérico y turrón de chocolate que se nos han depositado a cada uno en un lugar diferente de nuestra anatomía. A mí en el bajo vientre y a ti puede que en los muslos o en el pecho, que pocas cosas hay más caprichosas que la grasa saturada. Y esto del deporte y la vida saludable sería para ti una iniciativa realmente esperanzadora si no fuera porque ya te la propusiste el año pasado sin demasiado éxito.

No pasa nada, quizás no era tu momento. El running se puso de moda y todo el mundo se echó a la calle a hacer kilómetros a ciegas y cargado de gadgets: el reloj podómetro, el contador de pulsaciones y el medidor de calorías. Y ojo, he dicho running, que no es lo mismo que correr, al igual que freír pimientos no sería lo mismo que hacer frying por culpa de ese extraño efecto efervescente que ejerce el inglés en los españoles. Por ese mismo motivo es guay hacer skate y no hacer monopatín.

jóvenes corriendo

Me contó mi amiga Esther que solía quedar con su amiga Sonia para hacerse unos kilómetros en una conocida avenida de la capital. Al principio los calentamientos duraban un par de minutos y las carreras unos 25, hasta que el pulsómetro emitía un pitido previo a llamar automáticamente al 112 y se veían obligadas a parar. Con el paso de las semanas, estos entrenamientos fueron consistiendo en un largo paseo en el que hablaban sobre las cosas de la vida, que solían ser muchas porque la vida es lo que tiene. En numerosas ocasiones, solían culminar aquellas sesiones frente a un trozo de tarta de zanahoria y un batido de chocolate. Un par de meses después, cuando Sonia empezó a trabajar de tarde y sus horarios dejaron de coincidir, y con 5 kilos más que al comenzar a hacer ejercicio, Esther me reconoció que lo que realmente echaba de menos era hablar con ella y no correr con ella.

Por eso debes concentrarte en tu objetivo y no flaquear. Ya no hay excusas, los Reyes magos te trajeron el brazalete para el iPod y el outfit te sienta tan bien que estuviste a punto de colgar un selfie en el Facebook antes de hacer un solo kilómetro. No es momento de postureo, es momento de correr. Ánimo y recuerda que, exceptuando un orgasmo, correr es la mejor manera de llevar tu corazón a las 120 pulsaciones. Corre en casa, corre en el trabajo, corre en el supermercado y no mires a quién dejas atrás. Todo por la salud cardiovascular, ya tendrás tiempo de hablar de las cosas de la vida.

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