La palabra jubilación proviene del latín iubilare y significa gritar de alegría y de gozo. ¿Te pondrías contento si te dijeran que mañana mismo puedes jubilarte?

Los avances de la medicina han aumentado considerablemente la esperanza de vida en las últimas décadas llegando a alcanzar la media de 80 años en los países más avanzados. Las personas mayores constituyen un sector importante de nuestra sociedad. Esto, que por un lado es positivo, también tiene consecuencias o riesgos a nivel económico y ha derivado en medidas como la del retraso en la edad de jubilación hasta los 65 años.

Nuestra relación con el trabajo es complicada. Varía de persona a persona. La mayoría reacciona con enfado ante este tipo de anuncios. Quiere decir que tiene una visión bastante negativa del trabajo, como algo de lo que se tiene que librar. Lo llevamos a cabo, no tanto porque nos guste en sí mismo, sino porque lo necesitamos para financiar aquello que realmente queremos. Nos desesperamos cuando no tenemos uno. Con una actitud que roza lo obsesivo actualizamos cv y revisamos portales de empleo a diario. Una vez lo tenemos, nos pasamos la semana soñando con el fin de semana, el puente o las vacaciones.

Teniendo en cuenta que estaremos trabajando hasta los 65 años (si no más) vale la pena hacer un esfuerzo por reformular la forma en que entendemos el empleo. Darle valor en sí mismo y convertirlo en un motivo de disfrute en lugar de verlo como una multa a pagar para vivir más cómodamente. Si te fijas, entre los artistas, médicos e investigadores, por poner algunos ejemplos, encontrarás a más de una persona que hace peripecias para posponer su jubilación. ¿Será que ellos han logrado esta reformulación?grandmother-923871_960_720

La jubilación, como todo cambio, tiene cosas positivas y negativas. Por fin disponemos de tiempo para dedicarnos a aquello que realmente nos gusta. Tenemos más oportunidades para reunirnos con amigos y familia. Algunas veces estos han quedado relegados por la sobrecarga laboral. Dejamos de tener contacto con aquellos aspectos incómodos del trabajo que realizábamos. Pero también abandonamos rutinas, las que realizábamos cada día en nuestro puesto y, por tanto, necesitamos pensar en cómo vamos a ocupar este tiempo disponible. Si antes no hemos creado lazos fuertes con nuestros compañeros es probable que con la jubilación perdamos el contacto. Si además nuestro entorno sigue su ritmo tenemos el riesgo de aislarnos. Y por último, aunque tenemos más tiempo, también disponemos de menos ingresos.

Estos factores hacen que jubilarse pueda ser una potencial fuente de estrés. Sin embargo, disponer de una actitud favorable hacia la jubilación y de una buena red de apoyo social puede protegernos de los efectos negativos de la misma.

Lejos de significar el final de una larga vida en la que ya no queda nada que hacer, la jubilación es para muchos un momento muy substancioso. La mayoría desea mantenerse activo pero muchas veces no sabe cómo y cae en el aletargamiento. Aquí van algunas claves que pueden ayudar a convertirlo un momento de mayor disfrute:

  • Simplifica tu entorno, despréndete de las cosas innecesarias o sobrantes.
  • Investiga, prueba, encuentra y practica aquello que capte tu atención hasta el punto de perder la noción del tiempo. Leer, pintar, coleccionar fotos, cuidar el jardín,…
  • Amplia la variedad de actividades que realizas. Piensa en alternativas. Si tuvieras un determinado problema, ¿con qué otra actividad podrías disfrutar?
  • Haz cosas que te hagan sentir vivo. Potencia las relaciones con tus amigos y familiares, rodéate de gente joven, pero también de gente de tu edad, viaja a sitios nuevos, aprende un nuevo hobby…
  • Practica momentos de atención plena en tu día a día para saborear el “aquí y ahora”, en lugar de sumergirte en recuerdos del pasado o sueños imposibles. Puedes hacerlo a través de acciones tan sencillas como comer, mirar el cielo o disfrutar del sol, o bien a través de actividades organizadas como yoga o tai-chi.
  • Ten siempre proyectos y objetivos pendientes pero cuida que sean realistas. Plantéatelos una vez llegado el momento, de acuerdo a cómo te sientes en lugar de recuperar un proyecto que tenías con 20 años.
  • Practica ejercicio físico suave regularmente.
  • Permítete momentos de dispersión –a través de puzzles, dominó, mirar la televisión sin prestar atención, etc.- pero recordando que será un tiempo vacío, sin nada tangible que recordar.

Y por último, un mensaje para los familiares. Con la jubilación la persona abandona su rol laboral y busca adquirir nuevos roles más relacionados con sus aficiones e intereses… no pequemos de hacerle cargar con un nuevo rol laboral de “cuidador”, “señor de la limpieza”, etc. El abuelo sobre-explotado es un fenómeno demasiado común y está en manos de todos que no lo sea.

 

¿Qué? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Por qué? De momento psicoterapeuta. A medio camino entre Tenerife y Barcelona. Acompaño a las personas en su proceso de cambio hacia un estado de mayor bienestar a través del apasionante mundo de la psicología. Me encanta bucear por los recovecos del funcionamiento humano y contribuir con herramientas a que este sea lo más satisfactorio posible.

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