El pasado lunes 25, es decir hace dos días, se ponía fin a una de las series más prometedoras de la televisión española: Carlos Rey Emperador. Con ella querían seguir la estela de la serie sobre los Reyes Católicos Isabel. Sin embargo, aunque empezó con fuerza Carlos fue perdiendo poco a poco el “tirón” que tenía. La serie se convirtió casi en una molestia para Televisión Española. Se puso fin a la serie a toda prisa para evitar perder más audiencia. Una verdadera pena para una serie tan prometedora.

Al parecer uno de los principales problemas de la serie fue que la historia era muy confusa. La construcción de muchas tramas al mismo tiempo para contar la situación de los extensísimos dominios de Carlos V posiblemente hicieran que la idea que se quería transmitir se dispersase. Se intentó  abarcar demasiado y finalmente la falta de enfoque hizo que la gente dejara de verla.

Pero dejando a un lado la serie vamos a hablar un poco sobre el personaje real. Quien era Carlos y que fue lo que hizo. Carlos nace el 24 de febrero de 1500. Era el deseado primogénito de Juana de Castilla (conocida como Juana la Loca) y de Felipe de Borgoña (el Hermoso). Tuvo una educación estricta en los Países Bajos, donde se vio influido por el humanismo renacentista y donde adquiere el carácter fuerte necesario para un líder.

Coronación de Carlos como emperador. Foto de RTVE

Durante su niñez poco se podía saber sobre su brillante futuro. Pronto pasó de ser un joven que debía gobernar en Borgoña a ser rey de los reinos de Castilla e Indias (con el nombre de Carlos I), Aragón (Cataluña, Mallorca, Valencia y Aragón), Navarra, Cerdeña, etc. A estos dominios territoriales se une en 1530 el título de Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (que correspondería al área ocupada hoy por Alemania) , un cargo de gran prestigio social. A partir de este momento es conocido como Carlos I de Castilla y V emperador.

Carlos fue un hombre muy poderoso sobre el que recayó mucha responsabilidad. Su vida fue espectacular y está cargada de curiosidades muy interesantes como las siguientes:

  1. Nacido en unas letrinas. El que llegó a ser uno de los hombres más poderosos del siglo XVI nació en un lugar tan burdo como unas letrinas (lugar donde la gente hacía sus necesidades). Así al menos lo dicen algunas crónicas. A su madre Juana (la Loca) no se le ocurrió otro lugar mejor para tener a su hijo que en un espacio tan insalubre. Resulta un verdadero milagro que tanto el pequeño Carlos como Juana sobrevivieran en un sitio que era un foco de infecciones. El supuesto caso se produjo en una fiesta en la casa del Príncipe de Gante. Juana, pensando que tenía dolores estomacales acudió a las letrinas pensando que tenía retortijones, pero realmente iba a dar a luz. Algunos expertos consideran esta historia tan surrealista que creen que solo es una leyenda. ¿Pero quién se inventaría algo así?

    Nacimiento de Carlos en unas letrinas. Foto de RTVE
  2. Llega a España sin saber castellano. Cuando el joven Carlos pisa territorio del reino de Castilla a finales de 1517 apenas sabía castellano. Había nacido en Gante en 1500 y toda su educación fue la propia de los territorios borgoñones. Llegó a Castilla para tomar el título del reino como le venía por derecho familiar. Tras una visita a su madre Juana en Tordesillas, para solicitarle su bendición para ser rey, Carlos marcha a Valladolid. Allí se reúne con las Cortes de Castilla en febrero de 1518. Allí es aceptado como rey de Castilla, pero le exigen que aprenda castellano lo antes posible. Tras esto se convirtió en el idioma principal del rey-Emperador. Curiosamente en la serie de TVE no se hace referencia a su desconocimiento del idioma.

    Retrato de un joven Carlos V
  3. Gobernó junto con su madre, Juana. La madre de Carlos, Juana gobernó junto con su hijo durante todo su reinado en Castilla. Paradójicamente ella era la heredera directa del trono de Castilla pero no podía gobernar en solitario a causa de sus problemas mentales. Esto hacía que Juana fuera tutelada por su marido Felipe, primero, por su padre Fernando el Católico y luego por su hijo Carlos. Aunque ella realmente nunca gobierna directamente sí que aparece nombrada en todos los documentos oficiales del Estado de Castilla. Además muchos deben ser firmarlos por ella junto con su hijo para que tuvieran validez legal.

    Retrato de Juana la Loca
  4. Él unificó definitivamente España. Aunque Fernando e Isabel la Católica, sus abuelos, fueron los que unificaron ambos reinos por matrimonio (creando la actual España), Carlos fue quien unifico en una sola persona el gobierno de los dos territorios. Hasta la llegada de Carlos a la Península la situación fue inestable. Cuando murió Isabel la Católica en 1504 su marido, Fernando, fue expulsado de Castilla por ser rey de Aragón. Castilla va a ser gobernada por Felipe I (el Hermoso) y Juana (la Loca) hasta que Felipe muere (posiblemente de sífilis). Ante esta situación Fernando, que se había casado con la francesa Germana de Foix (en caso de haber tenido ambos un hijo el reino de Aragón y Navarra se hubiese unido al francés), la abandona y vuelve a Castilla para cogobernar junto con su hija Juana. Con la llegada de Carlos la situación de inestabilidad se solucionó. Como podemos decir que curiosamente la unión de Castilla y Aragón fue cuestión de suerte.

    Isabel y Fernando, los Reyes Católicos y abuelos de Carlos V
  5. Solo se casó una vez. Esto podría resultar normal si no fuera porque en esa época era muy común que los reyes tuvieran otra mujer cuando se quedaran viudos. Sin embargo este no es el caso de Carlos. Cuando pierde a su mujer, Isabel de Portugal, en 1539 decide no casarse de nuevo. A pesar de ello se le atribuyen varios hijos fuera del matrimonio o no legítimos (ya que habían nacido fuera del matrimonio imperial).  Esto era algo muy común en las cortes europeas de la época. Algunos afirman que no se volvió a casar por el amor que profesaba a su mujer Isabel. Esto parece cierto, porque cuando ella fallece Carlos se va a retirar al Monasterio de Santa María de Sisla y va a solicitar que tras su fallecimiento sea enterrado al lado de su mujer.

    Retrato de Isabel de Portugal, única mujer de Carlos V
  6. Es uno de los pocos reyes que abdica. No, Juan Carlos I no es el primer rey que abdica. Carlos V se le adelantó 500 años. Y el abandono de sus reinos y del imperio está más que justificado: luchó contra la expansión de la religión protestante en el norte de Europa, tuvo que defenderse de los ataques Otomanos en el Mediterráneo, luchar contra Francia (enemigo histórico del reino de Castilla) e incluso tuvo que entrar en Roma para “disuadir” al Papa Clemente VII que abandonara su alianza con el rey de Francia. Cansado y enfermo (sufría gota, que le causaba mucho dolor) se recluye definitivamente en el Convento de Yuste. Ahí se hizo construir un palacio donde vivían él y su servicio. Logró llegar hasta el convento tras un tortuoso y largo viaje por tierra. Allí se mantendrá el resto de su vida, falleciendo en el convento en 1558.

    Monasterio de Yuste en la actualidad
  7. Su cuerpo está momificado. Carlos solicitó en su testamento que fuera enterrado junto con su mujer Isabel de Portugal. Pero su hijo y rey Felipe II finalmente decide que sus restos sean enviados en 1573 al nuevo palacio-convento que había mandado a construir: San Lorenzo de El Escorial. El Emperador fue colocado en un ataúd localizado en la Cripta Real del Monasterio de El Escorial, conocido popularmente como el Panteón de los Reyes. Durante el siglo XIX, cuando volvió a abrirse la tumba se encontraron con una sorpresa. Los restos de Carlos V estaban en perfecto estado de conservación. Gracias a su estado de momificación se pudo hacer un estudio de sus restos. Se descubrió que la causa de su muerte fue que estaba enfermo de malaria.

    Imagen del siglo XIX del cuerpo momificado de Carlos V

El impacto que tuvo en todos los territorios españoles fue extraordinario. Sus influencias llegaron incluso a su hijo, Felipe II, quien llevó una política de continuidad a lo que hizo el padre, al que todo indica que admiraba.

Carlos es un personaje internacional. En la actual Bélgica es tal su popularidad que lo consideran un personaje de leyenda y que es digno de admiración. Tanto es así que en una de sus principales representaciones históricas, el Ommegang, el protagonista es él.

Para saber más:

  • Fernández Álvarez, Manuel Carlos V: Un hombre para Europa. Barcelona: Austral Contemporánea, 2010
  • Fernández Álvarez, Manuel Carlos V, el césar y el hombre. Barcelona: Espasa Forum, 1999
Licenciado y apasionado por la historia. Me encanta escribir artículos sobre curiosidades históricas. También de temas que llamen la atención que voy encontrando por aquí y por allá.

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