Aunque poco usual, parece que las dos ciudades españolas se han puesto de acuerdo en algo, y en este caso casi a la par. La lucha contra la contaminación atmosférica y las medidas a tomar en pro del medioambiente parece ser el nuevo caballo de batalla de las dos capitales, y más concretamente las acciones a implementar a medio plazo para reducir los alarmantes índices de contaminación existentes en ambas urbes.

Aunque distintas en forma y contenido, los consistorios de Madrid y Barcelona plantean una lucha contra la contaminación atmosférica a través de diversas medidas, encaminadas todas ellas a reducir el uso del vehículo privado prohibiendo, limitando y/o restringiendo la circulación de aquellos coches más contaminantes por las vías metropolitanas.

La ciudad condal se plantea llevar a cabo un plan de actuación, que pasan por prohibir la circulación de vehículos con más de 20 años de antigüedad por la capital, a partir del 2018. Se haría de forma progresiva, concretando tres niveles de restricción en función del grado de contaminación de cada coche, y estableciendo tres áreas: una “zona de bajas emisiones metropolitanas” que afectaría a los 36 municipios que conforman el Área Metropolitana, otra “bajas emisiones urbanas” delimitada por las rondas de Barcelona, y una última “zona urbana de atmósfera protegida” para lugares especialmente sensibles como escuelas.
bosque verde

Según cálculos del Ayuntamiento de Barcelona, con este paquete de acciones el nivel de emisiones podría reducirse hasta la mitad en el 2020, y sólo afectarían al 4% del parque móvil. Las acciones irían acompañadas de otras medidas que fomentarán el uso del vehículo eléctrico, el transporte público y la bicicleta, como medios de transporte alternativos.

Por su parte, el Ayuntamiento de Madrid también se ha pronunciado al respecto de las acciones a tomar, para reducir los preocupantes índices de contaminación en la ciudad capitalina. La alcaldesa María Carmena ha hecho referencia a la posibilidad de que en el año 2020 se prohíba la circulación de vehículos diesel por la capital, al objeto de conseguir cumplir con los objetivos marcados en el nuevo plan de calidad del aire. Se trataría de una medida ya aplicada en otras ciudades europeas como París y Berlín, y anexa a otras como el fomento del uso de la bicicleta como medio de transporte.

No sabemos si demasiado tarde, pero hoy más que nunca, parece que todo apunta a que el futuro se escribirá en “verde”…, o eso esperamos.

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