Los gobiernos de mujeres de la talla de Nefertiti, Hatshepsut, Cleopatra y algunas más en el  antiguo Egipto son casos excepcionales (frente a lo que se pueda pensar). El país del Nilo desde la Antigüedad ya era un pueblo patriarcal, donde el hombre era predominante frente a las mujeres.

La mujer egipcia aparece en la literatura como caprichosa y muy poco de fiar. Una imagen muy negativa del sexo femenino que nos permite observar cómo eran vistas entre los miembros de la sociedad del país del Nilo. Además en el arte la mujer aparece subordinada al hombre. En un segundo plano (salvo casos extraordinarios).

A pesar de ello durante la antigüedad las mujeres egipcias eran conocidas porque eran mejor aceptadas en la sociedad que en otras civilizaciones. Tenían más libertad de acción e incluso podían elegir con quien casarse. Era un “privilegio”. En otras culturas no se permitía el matrimonio sin el permiso del padre.

En la niñez por lo general y según los restos arqueológicos encontrados, tanto niños como niñas tenían los mismos juguetes y jugaban a los mismos juegos.

A diferencia de otros pueblos, las mujeres egipcias de las clases altas aprendían a leer y escribir como los hombres. Uno de los sitios de más prestigio para la educación de las mujeres en el antiguo Egipto era la llamada Casa Jeneret, casa donde vivía la madre del faraón, sus mujeres y concubinas, hijos e hijas, etc. Aunque era un edificio apartado del Palacio Real se trataba de un espacio de gran importancia dentro de la corte egipcia. En él se instruían las mujeres en música (a tocar el arpa, el laúd o la flauta) y danza (incluyendo danzas rituales). También aprendían a tejer y a realizar otras actividades relacionadas con el mundo doméstico.

Desde la perspectiva religiosa las mujeres gozaban de gran prestigio. Simbolizaban el origen de la vida y la fecundidad. Además las diosas Netert y Ma-at (ambas mujeres) representaban el orden y la armonía del universo.

Resulta llamativo que aunque en lo social no eran entendidos como iguales, hombres y mujeres eran tratados de la misma manera cuando se aplicaba justicia. Choca enormemente ver que, a diferencia de otras culturas como la griega y la romana, las mujeres tenían derecho a administrar bienes (incluso a comprar nuevos o venderlos), a llevar sus propios negocios y hasta podían desarrollar una vida profesional sin necesidad de un tutor legal. En caso de casarse la mujer tenía derecho de exigirle a su marido que le garantizara su bienestar y en caso de que no estuviera contenta podía separarse de él sin problemas.

¿Y qué importancia le daban a la moda? Pues tanto para los hombres como para las mujeres la forma de vestir era muy importante. Por lo general, como podemos ver en pinturas (en fresco), relieves y esculturas sobre todo, gustaba ir vestidos con túnicas blancas de lino. Por lo general llevaban pelo muy corto o rapado, que decoraban con pelucas (tanto hechas de pelo natural como de elementos naturales). Las pelucas solían estar acompañadas de diademas.

Curiosamente las mujeres egipcias van a ir perdiendo esta autonomía a lo largo del tiempo. Van a producirse estos cambios sobre todo con la llegada de nuevas culturas a Egipcio, como es el caso de los asirio., Pero los principales cambios van a llegar con los griegos (con la dinastía Ptolemaica tras la conquista de Egipto por Alejandro Magno) y los romanos.

Para saber más:

  • Alabat, Davinia “La Mujer en el Antiguo Egipto”. En Fórum de Recerca. Castellón de la Plana: Universitat Jaume I, 2008 [en línea]. Enlace: http://goo.gl/mVfzKV
  • Desroches Noblecourt, Christiane La mujer en tiempos de los faraones. Madrid: Editorial Complutense, 2004
  • González, Serrano, Pilar “El vestido y la cosmética en el Antiguo Egipto”. En Espacio, Tiempo y Forma. Madrid: UNED, 1996 [en línea]. Enlace: http://goo.gl/14B5dJ
Licenciado y apasionado por la historia. Me encanta escribir artículos sobre curiosidades históricas. También de temas que llamen la atención que voy encontrando por aquí y por allá.

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