Autora: Verónica Martín

Se han fijado que ya en las grandes superficies el espacio destinado a alimentos saludables y ecológicos cada vez es más grande? Pues esto es solo la evidencia en consumo de que los ciudadanos actuales quieren mejores opciones de alimentación que se alejen de la comida rápida y de lo ultraprocesado. Algo que se percibe de forma internacional en grandes capitales y que, poco a poco, llega a todas partes.

Hay un hashtag (esas etiquetas usadas en las redes sociales para seguir conversaciones de interés) que define esta tendencia #healthyisthenewskinny, que traducido al castellano es “sano es el nuevo delgado”. Con ello, se materializa la idea de que la vida sana es una tendencia que ha traspasado modas y se ha convertido en una nueva forma de alimentarse. Y esto va en consonancia con los consejos nutricionales y con las alarmas internacionales en contra de los alimentos muy procesados como
la protagonizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) hace unos meses en el caso de los productos cárnicos.

Vemos, también, como cada día abren nuevos supermercados que ofrecen productos ecológicos u orgánicos y la oferta de restaurantes y cafeterías que se suman a la cultura slowfood.
Ante esto… surgen muchas dudas:
¿son más sanos realmente estos alimentos? Nos la responden la nutricionista Noelia Chinea, quien insiste en una premisa muy clara en cuanto a la alimentación que debemos seguir: “Procesados, cuanto menos, mejor”. La razón de esto es que son productos que generalmente tienen una baja densidad nutricional, elevado contenido en azúcar, sal y grasas, y por lo tanto son totalmente prescindibles.
“Si tuviera que resumir mis recomendaciones en pocas palabras sería: comida real. Es decir, una dieta basada en alimentos de origen vegetal como frutas, hortalizas y verduras frescas; proteínas a partir de legumbres, carnes, pescados y huevos; y grasas saludables a partir de aceites como el de oliva virgen extra y los frutos secos, por ejemplo. Si a esto le añadimos consumo local y de temporada, perfecto”.
En esto, si el consumidor prefiere productos sin pesticidas procedentes de la agricultura y la ganadería ecológica, tiene muchas opciones para hacerlo con ciertas garantías ya que el control en este sentido está cada día más regulada.

¿MÁS NUTRITIVOS?
Las recomendaciones de consumir productos de temporada y que se produzcan lo más cerca posible de donde los adquirimos (los llamados alimentos de kilómetro cero) no debemos confundirla con creernos cualquier sello que ponga las palabras eco o sano. Noelia Chinea explica que “no podemos considerar que todos los alimentos ecológicos son más nutritivos que los demás, cuando los estudios se hacen sobre determinados tomates o determinada ternera. Considerar que los resultados de esos estudios son extrapolables a toda la producción ecológica es desmesurado”.
En este sentido, nos hace plantearnos “¿qué hace que un alimento sea más nutritivo?” y nos ayuda respondiendo que “en un vegetal: la calidad de la tierra, las condiciones climáticas, tiempo que pasa entre la recogida y el consumo, el descanso de la tierra… todo esto es lo que determina su calidad nutritiva”. “Una manzana no ecológica va a ser más nutritiva si la consumes recién cogida del árbol que una manzana ecológica que ha pasado tiempo en una cámara de refrigeración (puede estarlo por ley), y que ha viajado 4.000 km.”, explica la nutricionista. Otra cuestión es si nos debemos guiar por el mismo criterio en el caso de los alimentos de origen animal y de origen vegetal.
“Tiene gran peso la evidencia que dice que los alimentos de origen animal son más nutritivos cuando son ecológicos.
Esto es lógico si nos planteamos lo siguiente: ¿qué influye en la salud del animal, y por tanto en el producto? Tener poco estrés, que no enfermen, la calidad de su alimentación, pastar y exponerse al sol, etc. Por lo tanto, deberíamos buscar alimentos que cumplan estos criterios, y no guiarnos solo por un sello”. Aunque no existe un estudio científico que garantice al 100% que las personas que consuman alimentos ecológicos gocen de mejor salud, en lo que sí hay evidencia científica es en la importancia de alimentarnos con productos de temporada.
El respeto a las estaciones y los cultivos más conscientes suelen darse en producciones de este tipo, pero no son exclusivas de ellos.apples-1004886_960_720

LO LIGHT ¿ES SANO?
Una de las grandes cuestiones que nos planteamos es si los alimentos sustitutivos o light son realmente sanos.
Noelia Chinea recuerda que “debemos tener cuidado con estos alimentos, dado que al desgrasarlos pierden palatabilidad, y para contrarrestarlo suelen añadir azúcares”. De hecho, existen estudios que afirman que pueden conducirnos a comer más que si consumimos el producto original y “son procesados y no están dentro de las recomendaciones de consumo habitual”.

¿Conclusiones? para llevar una vida sana debemos ser conscientes de lo que comemos y la compra de alimentos debe ser un acto reflexivo.

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