En la pasada Tenerife Bluetrail, aproximadamente en el kilómetro 54 de los 66 que tenía que recorrer en mi modalidad, los corredores nos encontramos con unos carteles con mensajes de ánimo en varios idiomas. Para mí, aquel fue un punto de inflexión ya que llevaba un buen rato “tocado” físicamente, había tenido incluso que descalzarme dos veces hasta conseguir quitarme algo que se me había clavado en el dedo gordo, y que nunca sabré como llegó allí, y la cabeza comenzaba a buscar con mucha insistencia la meta, que además se intuía a lo lejos en el Puerto de la Cruz. No recuerdo si había más de un mensaje o cada cartel repetía el mismo en un idioma distinto, pero si el contenido, que era algo así como: “Recuerda quien te está esperando en la meta”.

El mensaje no me hizo correr más rápido, ojalá hubiera podido, ni me llevó en volandas hasta la meta como suele escribirse con un toque épico en crónicas deportivas, pero si me hizo consciente de la importancia de contar con alguien que nos sigue y nos apoya, que madruga tanto o más que nosotros y que suda lo suyo, aunque sea de los nervios, y por lo tanto merecía la pena continuar el esfuerzo un rato más, por mí y por quienes sabía que estaban esperando.

En la práctica de actividad física y deporte en general, el apoyo de nuestra pareja, familia y amigos es siempre fundamental, tanto en las fases iniciales, para crear el hábito, como a la hora de asegurar la adherencia a la misma. Concretamente la falta de continuidad suele ser uno de los principales problemas, ya que gran parte de las personas que comienzan un plan de entrenamiento abandonan antes del primer año. Si pensamos ahora en las carreras de larga distancia de forma específica, este apoyo social se hace incluso más importante, y no me refiero solo al día que nos ponemos el dorsal, que suele ser el más “fácil” y divertido.

Si tenemos, nuestra pareja juega un papel imprescindible. No sólo nos anima a comenzar, probar nuevas carreras o persistir en el esfuerzo cuando las cosas no salen como queremos (e idealmente nosotros deberíamos realizarlo a la inversa también) sino que en ocasiones hace más kilómetros que nosotros, aunque sea en el coche, duerme menos y, sobre todo, disfruta menos porque somos nosotros quienes nos llevamos “los flashes”. Además, tolera nuestras ausencias, nuestro cansancio y nos pone buena cara cuando llegamos a meta hechos un cuadro. Sin ese apoyo y respeto por eso que nos gusta tanto, creo que no seríamos capaces.

La familia también es parte principal en esta película, ya que sus palabras de ánimo y apoyo nos hacen sentirnos competentes, importantes, y de ésta forma se refuerza nuestra motivación por alcanzar el objetivo. A su favor está, así mismo, los nervios que les hacemos pasar cuando no pasamos por los controles en el tiempo que les hemos dicho o simplemente el sistema informático no funciona y piensan que hemos desaparecido en la montaña.

Por último, no me podía olvidar de los amigos, que en ocasiones están dispuestos a viajar a una carrera simplemente para ayudarte y asegurarte de que comas o para darte gritos de ánimo cuando peor lo pasas, o que simplemente, y quizá lo más importante de todo, están siempre abiertos a salir a entrenar contigo y compartir luego unas cervezas mientras cuentan batallitas. Sentirse parte de un grupo que comparte los mismos valores e intereses nos motiva para seguir, y nos hace felices.

Foto vía Instagram: @nikerunning
Foto vía Instagram: @nikerunning

 

¿Estás de acuerdo conmigo? A modo resumen te aporto algunos datos relacionados con lo que he escrito previamente:

  • El apoyo de la pareja así como una actitud positiva hacia el plan de entrenamiento se relacionan con un aumento de la adherencia a la práctica deportiva.
  • Las parejas que participan en un mismo tipo de entrenamiento o comparten deporte tienen una tasa de abandono significativamente menor que aquellas que no lo hacen. Según estos datos, compartir interés y tiempo en un mismo deporte aumenta la adherencia al mismo.
  • En personas que alcanzan la edad de jubilación, el apoyo de la pareja parece ser la forma más exitosa para hacer que se inicie una actividad física, y que se persista en la misma. Sin embargo, es recomendable que cada parte de la pareja anime al otro a buscar su actividad física preferida. No tienen por qué coincidir los gustos.
  • El apoyo social puede, algunas veces, ser un arma de doble filo si nuestra pareja lo percibe como presión social En estos casos, actúa de forma negativa sobre su motivación, autoestima y autonomía y, en última instancia, provoca un efecto rebote y con ello una disminución de la práctica deportiva. Animar a nuestra pareja a que corra está bien, pero recuerda que existen otras muchas opciones.

 

No puedo acabar de otra forma que agradeciendo, y sugiriéndote que lo hagas tú también, a quienes me apoyan, me ayudan y aguantan mis “mañana no puedo que tengo que entrenar”, ya que esto forma una parte básica de mi vida.

 

Twitter: @masquecorrer

Instagram: @masquecorrer

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