Foto vía Burberry oficial

Se anuncia que Brooklyn Beckham es el fotógrafo de la última campaña de fragancias de la firma británica Burberry y el mundo estalla en cólera.  El motivo es obvio: el  que el hijo de los archifamosos y mediáticos David y Victoria Beckham ocupe el puesto de un reconocido profesional de la fotografía pone en evidencia el sistema de enchufismo vigente en muchos sectores, por no decir que en todos, aunque tampoco es que nos venga a descubrir nada nuevo.

Pero sin entrar a cuestionar el talento o la profesionalidad del primogénito de los Beckham, que dicho sea de paso cuenta con más de seis millones de seguidores en Instagram, ni el enfado de los fotógrafos profesionales, si me ha hecho mucha gracia el leer las críticas y las acusaciones de nepotismo hacia Burberry por parte de algunos medios y de alguna que otra celebridad que debe su fama a ¿nada? A lo que me refiero es a que llevamos años en los que el número de seguidores que una persona tenga en su blog o en cualquier perfil social parece más relevante que la formación, el talento y las aptitudes y así hay quien se cuela en la  primera fila de desfiles en perjuicio de los profesionales del sector y periodistas especializados en moda,  ocupan espacio en radio y televisión, escriben consejos de fitness y nutrición cuando carecen de formación al respecto o son elegidos imágenes de firmas y marcas, así hasta un largo etcétera. Justamente las diferentes marcas y también publicaciones les han ido dando relevancia y nombre basándose en su popularidad y su estatus de influencers. ¿Entonces? Por qué si lo hacen ellos está bien, significa que la industria está cambiando y se va democratizando en todos los sentidos para dar cabida a más gente pero si lo hace otro es por enchufe, nepotismo o por querer vender.

¿Qué diferencia a Brooklyn Beckham de Kendal Jenner, Gigi Hadid y demás? Porque en el mismo medio en el que a uno lo ponen por los suelos, a las otras que ya sabemos que son modelos sin haber tenido que pasar los rigurosos casting por los que pasan muchas, las ponen por las nubes. Llámame rara, pero no lo entiendo o al menos no veo la diferencia.

Lo de que está mal, se cae de maduro, sobre todo porque todos nosotros hemos sufrido ese nepotismo de cerca bien por experiencia propia o por allegados y sabemos lo que duele que te pase por encima alguien sólo por su apellido, pero también debemos ser coherentes con lo que se critica, y más cuando la crítica la lees en la página de aquellos que realizan esa práctica. ¿No captan la ironía? Porque a ello suma que en julio, cuando salga la campaña quienes ahora juzgan la van a promocionar a bombo y platillo y hasta le harán la ola al Beckham junior, tiempo al tiempo.

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