Según el boletín de datos y cifras del sistema universitario español hecho por el Ministerio de Educación y Ciencia (MEC) del curso 2014/2015 el número de mujeres que comienza estudios superiores es mayor al de los hombres (54,4% frente al 45,6%). Sin embargo esto no fue siempre así. Incluso hasta bien entrado el siglo XX la mujer solía tener menos nivel educativo que los hombres (en lo que se refiera a la educación reglada). Esto incluso iba más allá, puesto que lo más normal era que existieran asignaturas más relacionadas con el ámbito doméstico en el caso de ellas.

Los primeros centros de educación para mujeres nacieron en el siglo XVIII influidos por las corrientes ilustradas que creían necesario la formación de la sociedad para crear a buenos ciudadanos ya que con esto se lograba el progreso. Sin embargo su formación no estaba centrada en el conocimiento de las letras ni de las ciencias. Como la de los hombres. Más bien buscaba formar a la mujer en la correcta práctica de las labores del hogar: coser, lavar, limpiar,… Sin embargo no fue hasta el siglo XIX cuando se extendió por España la educación femenina pública. Sin embargo inestabilidad política y económica del país durante todo este siglo va a lastrar la aparición de nuevas escuelas.

De esta forma durante el XIX era común que muchas de estas escuelas femeninas cerraran y abrieran otras nuevas (como ocurría con las másculinas). Esto era debido a la aplicación en 1821 (durante el Trienio Liberal)  de una ley mediante la cual era obligación de los municipios crear y administrar los centros públicos (muchos ayuntamientos, por ser muy pobres, no podían hacer frente de las escuelas ni del pago de maestros y maestras). A esto se une además a que se primaba a las escuelas de niños frente a las de niñas, lo que hacía que fuera constante que las chicas se educaran en peores condiciones que los chicos (peores aulas y material, asi como profesoras a veces poco formadas).

Niñas aprendiendo labores del hogar (coser). Imagen de patrimonioygenero

La Ley Reguladora de la Enseñanza (más conocida como Ley Moyano) de 1857, aunque siguió primando la división entre la educación entre mujeres y hombres sí que estableció de forma clara qué materias debían estudiar las niñas en todo el territorio nacional (hasta ese momento se las formaba según el criterio de la escuela en la que estuvieran). Así a ellas se las alfabetizaba (se les enseñaba a leer y escribir y poco más) y se les enseñaban principios morales y labores domésticas. Las niñas de clase media y alta tenían acceso a algunas materias más como la pintura, música, bordado, etc.

Aún a medidados del siglo XIX la mujer recibía únicamente la educación primaria, es decir, que no podía acceder a la secundaria y mucho menos a la Universidad. Va a  ser a partir de 1870 y a partir de un permiso especial por el que se permitió que las primeras chicas fueran examinadas en los institutos. Sin embargo aunque logran acceder a la educación secundaria no van a estudiar en los mismo centros que los varones. Se creía necesario además crear un plan de estudios específico que las separara de quienes debían gobernar y desarrollar el país: los hombres. Sin embargo esta idea (afortunadamente) no duró mucho.

El acceso a la universidad de la mujer llegó gracias a una Real Orden dada en 1910. Pero esta ley no solucionó nada. La mujer siguió vedada en algunos territorios del país, dependiendo en la mayoría de los casos más del capricho de los Rectores que al respeto de la Real Orden. Lo más importante de esta orden fue que permitió unificar la formación de hombres y mujeres. Así todos contaron a partir de ese momento con las mismas materias. Aunque las chicas seguirán teniendo clases donde aprendían labores domésticas.

Mujeres manifestándose contra la división sexual en la educación

A partir de este momento comienza el progresivo acceso de las mujeres a la educación media y universitaria unificada en los dos sexos (aunque en muchos casos se siguiera dando en aulas separadas). Ellas van a empezar a acceder sobre todo a carreras relacionadas con el magisterio y con la salud (en las que hoy en día son predominantes). La mayoría van a entrar en la Universidad a partir de la II República. Esto se debió sobre todo a la importancia que le daban a la educación los partidos políticos de ese momento. En este momento además aparecen las primeras aulas mixtas (con la oposición de católicos y sectores conservadores).

Estos cambios se frenaron en seco con el estallido de la Guerra Civil en julio de 1936 y finalmente se eliminaron en toda España tras la victoria del bando nacional o franquista en 1939. Se vuelve a una educación con diferencia de materias entre hombre y mujeres. Nuevamente las chicas se formaban sobre todo en las labores del hogar y en la moral cristiana, tal y como había ocurrido antes de la Real Orden de 1910. Pero esto no duró mucho tiempo. Una vez se pone fin al bloqueo económico y España entra en la ONU en 1955 la cosa ambia. La entrada de dinero extranjero y la reindustrialización del país obligó a que entrara a trabajar mano de obra femenina. Además las mujeres de clase media están interesadas en acceder a puestos de trabajo que exigen una carrera universitaria. De esta forma, para solucionar el problema, se esteblece un Bachillerato Laboral Femenino en 1957.

La mayoría de mujeres que accedían a la universidad se estudiaban carreras relacionadas con la sanidad (enfermeras) y educación (maestras)

Ya en pleno desarrollismo (a partir de los años 60) el número de mujeres que quieren acceder libremente a las universidades es importante. Con la Ley General de Educación de 1970 (también conocida como Ley Villar), se aceptó la formación igualitaria de hombres y mujeres. De esta manera se  puso fin y ahora para siempre, a la división de materias entre chicos y chicas en escuelas, institutos y universidades.

Parece increible que apenas hayan pasado 45 años desde que hombres y mujeres puedan tener la misma educación en España. Sin embargo es una realidad que tenemos que aceptar y de la que también deberíamos avergonzarnos.

Para saber más:

  • Amo Del Amo, María Cruz Del “La educación de las mujeres en España: de la «amiga» a la Universidad. En Participación Educativa. Madrid: Consejo Escolar del Estado. Nº11, 2009
  • Ballarín Domingo, Pilar “La educación de la mujer española en el siglo XIX”. En Historia de la Educación [en línea]. Salamanca: Univresidad de Salamanca. Vol.8, 1989. Enlace: http://goo.gl/KSybru
  • Flecha García, Consuelo “La incormporación de las mujeres a los Instituos de Sengunda Enseñanza en España”. En Historia de la Educación [en línea]. Salamanca: Universidad de Salamanca. Vol. 17, 1998. Enlace: http://goo.gl/dcDmHn
Licenciado y apasionado por la historia. Me encanta escribir artículos sobre curiosidades históricas. También de temas que llamen la atención que voy encontrando por aquí y por allá.

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