Elegancia, calidad en los acabados, sofisticación, prestigio esos son algunas de las palabras con las que se relacionaba la marca de coches Hispano-Suiza. La idea era darle un valor a España como potencia industrial. Con esta intención nace en Barcelona en 1904 la marca Hispano-Suiza de manos de los empresarios Francisco Seix Zaya, Damián Mateu Bisa. Contaban además con la colaboración del ingeniero suizo Marc Birkigt. La empresa nace precisamente del fracaso de una anterior nacida dos años antes, la J. Castro.

Pronto comenzaron a trabajar en varios modelos que intentaban centrarse en la máxima calidad y confort del conductor. Intentaron buscar a clientes con un alto nivel adquisitivo interesados en comprar un buen producto a un precio alto, pero accesible a su nivel adquisitivo. Con ello se buscaba más ir a lo cualitativo que a lo propiamente cuantitativo (lo más habitual en la época, hasta el desarrollo de la cadena de montaje de Ford).

La estrategia para darse a conocer fue el tradicional, diseñar vehículos que luego eran usados en competiciones automovilísticas. Esto serviría para posicionarse en el duro mercado de vehículos y para captar a nuevos clientes. Fue precisamente en uno de estos eventos donde logran a uno de sus más fieles clientes, el rey Alfonso XIII. El monarca español era un gran aficionado a los coches, además de ser una persona de gran prestigio. Aprovechando el tirón mediático que les suponía contar con las simpatías del rey le van a regalar un vehículo en 1907 para su disfrute personal.

Pero la cosa no se quedó solo ahí. También va a ser constante que se presenten coches de la Hispano-Suiza a diferentes salones del automóvil. Así van a estar en los más prestigiosos de Europa, como son los de Londres, París, etc. En menos de un año, gracias a sus excelentes gestiones y a sus estrategias para vender la marca, su expansión va a ser extraordinaria.

Tras problemas con las huelgas sufridas en Barcelona entre 1909 y 1910 finalmente deciden construir una nueva fábrica en Francia, que les permitió posicionarse para vender al resto de Europa. A pesar de ello no van a abandonar su fábrica en Barcelona, en la que siguen construyendo sus vehículos. En el país siguen contando con el apoyo del rey Alfonso XIII.

No solo se van a dedicar al diseño y fabricación de coches sino también van a especializarse en la fabricación de camiones, material militar y motores de aviones. En los últimos años de vida de la marca se centraron en esto último, dejando a un lado la construcción de vehículos.

He seleccionado algunos de los vehículos más populares de la marca o bien algunos que fuero de gran importancia para la Hispano Suiza. Son los siguientes:

  1. Hispano Suiza 10 CV. El primer coche que precisamente realizaron en la empresa Hispano-Suiza tuvo que ver con la empresa anterior J. Castro y cuyo diseño era de 1903. Eran vehículos de 14 caballos, aunque el coche tuviera el nombre de 10 CV. Resulta curioso ver que los primeros coches que se vendieron con el nombre de Hispano-Suiza en realidad habían sido fabricados para otra marca que había quebrado pocos meses antes.
  2. Hispano Suiza H6. Uno de los vehículos considerados más representativos de la marca son los H6, los cuales estuvieron 15 años fabricándose de manera ininterrumpida (de 1919 hasta 1934). De él se desarrollaron varios modelos y con cada uno de los que fabricaron lograron varios éxitos en velocidad y facilidad de conducción. Esta versión era fabricada en Francia y vendida en otros países (no en España). Para nuestro país se construyeron las versiones T49 y T56.
  3. Hispano Suiza T45. Este coche es más conocido por el nombre de Alfonso XIII (que permitió dar su nombre después de haberlo probado). Era uno de las insignias de la marca Hispano-Suiza y con él buscaban adaptar los coches de carreras de la época al usuario de a pie. Para muchos expertos este es el primer coche deportivo de la historia.
  4. Hispano Suiza J12. La década de los 20 y primer lustro del 30 fue la época de mayor expansión del mercado en la Hispano-Suiza. En 1931 presentan en el Salón del Automóvil de París este coche con el estilo propio de la marca. Era para la época extraordinario. Contaba con 12 cilindros, 9500 cc y 220 CV. Un vehículo tan sofisticado como este hizo que la Hispano-Suiza siguiera gozando de prestigio internacional.
  5. Hispano Suiza T60. Este va a ser el último modelo diseñado para la Hispano-Suiza, principalmente el T60 RLA, que era un modelo modificado del anterior y que comenzó a fabricarse en 1939. Este modelo además destaca por ser el primero que no fue diseñado por el célebre ingeniero Marc Birkigt.

La empresa se va a ver muy afectada por el estallido de la Guerra Civil en España.  La fábrica de la Hispano-Suiza fue incautada por la CNT en 1936. El sindicato de da la gestión directa a los comités de trabajadores. Perder el edificio fue un duro golpe para la empresa, además de haber perdido un importante mercado en el país. Tras acabar la guerra el gobierno de Franco a través del Instituto Nacional de Industria (INI) nacionalizó la empresa, creando en 1946 ENASA, encargada de fabricar coches de lujo y los camiones de la marca Pegaso.

En el caso de Francia la II Guerra Mundial también les afecta. Dejaron de fabricar coches y a partir de ese momento se especializarán en la venta de motores de avión, de camiones, etc. En Francia la empresa va a ser absorbida por Snecma (empresa encargada de diseñar y fabricar motores aeroespaciales), que actualmente forma parte del grupo francés Safran (unión de industrias aeroespaciales, aeronáuticas, defensa, telecomunicaciones y seguridad).

Un fin triste para una marca que tenía un gran futuro que sin embargo se encontró de frente con la guerra. La marca de coches que llegó a competir con la mismísima marca Rolls Royce. Actualmente es una joya de coleccionistas.

Para saber más:

  • Lage Marco, Manuel; Sánchez Renedo, Santiago Hispano Suiza, 1904-1972: hombres, empresas, motores y aviones. Madrid: LID Editorial, 2003

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