Y esto no quiere decir que haya un segundo. El caso es que la mastodóntica compañía, de creación para la red, pero de expansión tecnológica a casi todos los niveles, ha tratado de darle la vuelta a la tortilla a esta información que, a priori, no es beneficiosa para ellos ni para la credibilidad del proyecto de coches sin conductor.

La noticia ocurrió el pasado 14 de febrero, pero ha salido a la actualidad estos días. No es el primer incidente del coche sin conductor en pruebas de Google -superan las 300 incidencias-, pero sí el primer en el que la compañía reconoce que fue por un error del vehículo autónomo, a pesar de incluir siempre un conductor humano en esta etapa de pruebas.

Google explica que el accidente se produjo contra un autobús sin lamentar daños humanos y tan solo daños leves en el vehículo de mayor longitud, mientras que el coche de la compañía sufrió rasguños en su puerta. Al parecer todo se debió a determinados giros que colocaron ambos vehículos en dirección a un mismo carril de circulación. Ninguno cedió y llegó la colisión. Todo ello bajo la confianza del conductor humano de Google, que sí vio venir el autobús, pero confió -erróneamente a posteriori- que la inteligencia artificial del coche actuase por sí mismo.

No obstante, desde Google muestran tranquilidad, y no solo eso, sino que lo califican como “una noticia muy positiva” en palabras de Brad Templeton, experto en coches automatizados, “para la evolución de estos vehículos”, añadió.

Los coches autónomos aún siguen en fase de prueba y Google quiere mejorar mediante el clásico ensayo-error… Solo que hay personas ajenas por medio.

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