No para. La tecnología es un infinito sendero hacia el futuro en el que se trabaja sin ningún tipo de vacaciones ni descanso. Y por ello, los expertos en la materia se desviven por ella con el fin de ayudar a la humanidad… y de paso generar algunos ingresos.

En esta ocasión nos acercamos al fundamental mundo de las conexiones, la wifi (‘wai fai’ para el resto de los mortales no españoles). Desde la Universidad de Washington, un grupo de estudiantes integrados por ingenieros y físicos, ha conseguido una conectividad a la red que gasta diez mil veces menos de electricidad que lo que se genera actualmente con el método rutinario, el cual se conecta la wifi directamente del router.

La clave de la investigación se apoya en las numerosas ondas que cargan el ambiente gracias a la presencia de más aparatos tecnológicos. Es el caso de las radios, por ejemplo, de las que aprovechan las ondas para rebotar las señales de internet sin necesidad de tirar directamente de la electricidad.

Las pruebas se han realizado, por ahora, con señales típicos para servicio público -la estándar 802.11b- y aún está por explorar en las privadas, pero sí parece un avance más que importante en un planeta cada vez más dependiente de la interconectividad entre personas y aparatos. Y es que ya se avecina una nueva oleada de nuevos productos con la posibilidad de conectarse a internet, lo que será primordial para confirmar el funcionamiento del experimento. Cuantas más máquinas conectadas, más facilidad de rebote y menos gasto para los usuarios.

Aún en pañales, el desarrollo de esta nueva tecnología se augura que permitirá a pilas y baterías extender su duración hasta los 15 años, lo que significa prácticamente un uso infinito sin necesidad de cambiar las cargas.

En un mundo actual en el que se pide ahorro y cuidado a nivel global a todos los niveles, este invento diez mil veces menos costoso, es desde luego el ‘dorado’ para los defensores de la tierra y del bolsillo del usuario.

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