Tras muchos estudios y análisis de las grandes competencias de Apple por generar un nuevo producto que compitiese de tú a tú con el iphone 6 -y su siguiente 6S- parece que Samsung ha logrado encontrar la kryptonita, no solo para estar a la altura del terminal de la manzana mordida, sino para aspirar a ser el mejor ‘smartphone’ del mercado.

Con el Samsung Galaxy S7 edge, la compañía surcoreana ha unificado lo mejor de sus anteriores terminales, con novedades que solicitaban sus clientes, creando una sinergia que los expertos sitúan como el mejor teléfono móvil del año.

En esencia, el S7 mantiene la compostura de su antecesor-S6-, con alguna modificación física en la carcasa casi imperceptible, pero que reducen las marcas de rasguños, e incorpora elementos nuevos, como la mejora de la cámara, una batería que permite hasta dos días de duración (con un uso moderado) o una mayor curvatura que permite un mejor agarre del teléfono, y recupera funcionalidades estrellas de terminales anteriores que habían desaparecido en el S6. Es el caso de la sumergibilidad o la posibilidad de poder introducir tarjetas microSD que, como novedad, se incorporan en el mismo hueco que la tarjeta SIM.

‘Grosso modo’, lo que ha hecho Samsung es algo tan esencial como poner a jugar todo lo que mejor le funciona, aguatando las funcionalidades de su último terminal y añadiendo lo que ya les diferenció del mercado ediciones atrás e incluyendo necesidades que exigían quienes de verdad tienen la razón: sus clientes.

El horno se acaba de abrir y los amantes de Samsung ya pueden sacar su producto preferido para consumir. Un éxito adelantado por expertos que pueden hacer olvidar -de alguna manera- los iphones, si bien estoy convencido que en Apple ya trabajan para volver a conquistar el mercado próximamente.

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